Quiché de brécol

Junio 11, 2009 - 5:05 pm Comentarios desactivados

Quiché de brécolSi lo sé no vengo

Sal-iendo
Un plato salado, por fin, pero con reservas. La adaptación al verano debe ser paulatina y sin traumas. Dentro de los platos salados la quiché es de los que tienen cierta apariencia a tarta, hasta podría hacerse pasar por un postre si le damos otro tipo de tonalidades cromáticas.

Quiché de brécolLa quiché da mucho juego y las posibilidades son, sin exagerar, infinitas (¿el infinito existe?), hasta tal punto que puede rellenarse con casi todo lo que se os ocurra. Lo que no suele faltar es la nata, el huevo, el aderezo (sal, pimienta,…) y, casi siempre, el queso. Para evitar que tengáis que leer toda la receta, que tampoco es demasiado extensa, os diré dos cambios que he descubierto hace un tiempo y me parecen muy sugerentes y acertados: sustituir parte de la nata líquida por una nata fresca espesa para que no resulte tan fuerte (también le viene muy bien la leche evaporada) y añadirle manzana u otra fruta que combine con lo salado. Espectacular. La manzana ya la había usado pero me daba reparo decirlo, al leer una receta que la llevaba me he atrevido a publicarlo sin rubor. La manzana también suelo emplearla para aligerar el sabor y dar cuerpo a muchas salsas, algunas clásicas, o aromatizada al horno como guarnición de un plato salado, desde entonces me parece de lo más acertado. Aquí tampoco es un error.

Quiché de brécolLa popular quiché de Lorraine no está entre mis preferidas, me resulta demasiado pesada y consistente. En cambio, opino que la suavidad del brécol hace de esta quiché un plato más ligero y con un sabor delicado, en el que sólo los condimentos pueden proporcionar más o menos contraste a dicha suavidad. Úsese un queso cremoso pero no demasiado fuerte para que el sabor del brécol tenga su peso dentro del plato. Si os gustan las quichés creo que es una gran opción.

Quiché de brécolScottex
Hoy, sábado 6 de junio, me ha tocado encerrarme en el baño y hacer lo del hombre de Scottex, el de las artes marciales. Hasta aquí puedo leer. En estos casos de agobio lo mejor es entrar en otra habitación, cerrar la puerta y tapar los oídos, dejando la mente en blanco, si se puede, o ponerse a contar ovejitas. Menudo lío, ni tapando los oídos, tendré que ir yo a poner un poco de paz y traerme a Teo a ver si lo dejan descansar de una vez. (…)

Lo que el otro día eran prisas por volver hoy es calma chicha, hasta que no haya luz natural y sea demasiado tarde para el baño de Mr. T. ¡Qué distintas actitudes cuando los intereses se ajustan a tus apetencias! Eso sigue teniendo el mismo nombre que hace meses, porque todo sigue igual pero parecido. Yo no me explico, pero me entiendo.

Quiché de brécol(…) Han pasado unas horas y ya lo veía venir. En casa ha sucedido lo que tenía que suceder. T lo ha pagado con un cansancio del que no hay quién lo despierte, ni en esa postura extraña en la que se ha quedado. Cuando la razón llega, aunque me la des, es demasiado tarde. Hemos tenido que acostarlo sin el acostumbrado baño, era una pecado despertarlo de tan necesario descanso.

Quiché de brécol(Martes) Son las dos de la madrugada, mañana tengo que levantarme muy temprano, me quedan menos de cinco horas para despertarme y todavía tengo mucho que hacer. Incluso estoy perdiendo el tiempo con estas palabras, pero es que estoy un poco agotado y agobiado. Tengo mis razones para quejarme, pero hoy he estado más de siete horas sin poder moverme ni hacer prácticamente nada, lo de siempre, parece que mi trabajo es secundario.

¿Algo para recordar?
Hasta había escrito algunos párrafos de carácter político sobre la ceguera de la sociedad ante el juego sucio y mediático de los partidos políticos, del marketing impúdico llevado a la vida política. Pero mi ánimo no está dispuesto a soportar tantas críticas ni tiene intención de caer en los mismos errores más de diez veces.

Por un momento muy breve me cambió la cara el recordar. Ayer recordaba y hoy también lo he vuelto a hacer. Recordar, aunque lo parezca, no significa ser dos veces cuerdo, por el contrario, hay que estar un poco loco para atreverse a mirar atrás sin ningún rubor. Si tuviese que clasificar mi vida y marcar mis momentos más felices en mi calendario, los pondría con rotulador fluorescente amarillo y verde, empezando por la primera infancia, la más dura desde un punto de vista social, económico y afectivo, pero la más llena de libertad interior, amistad verdadera e inocencia. Sé que María marcaría con un rotulador rosa su época universitaria, para ella llena de nuevas vivencias, en las que disfrutó con energía de aquellos momentos en los que su vida cambiaba sin darse cuanta de ello. Para mí no, ni de lejos, lo más cercano son mis recuerdos con mucho cariño de mis primeros años de Instituto, en los que redescubrí la vida y el amor por la belleza femenina encarnada en amores platónicos, unos estúpidamente adolescentes y otros tan reales que todavía perviven en la memoria, irreal, es de suponer.

Quiché de brécolCuando uno está cansado y sin tiempo todo se vive de un modo más intenso, menos tu propia vida. Los sentimientos positivos y negativos llegan con una facilidad asombrosa que te hacen pasar del llanto a la leve sonrisa con relativa facilidad. Este apartado lo habré escrito en más de cinco o seis breves momentos, y los sentimientos cambiantes hacían que borrase de inmediato mis anteriores palabras, como si ya no fuese yo el que las hubiese escrito. El último fue un sentimiento de injusticia que me recorrió el cuerpo, no hacia mí, hacia aquellos que cada día trabajan en el anonimato y luchan con el único objetivo de vivir o sobrevivir. La vida está llena de héroes olvidados con más méritos que cualquier estrella mediática, la vida es injusta con todos ellos y ha dado galones a los que su mérito es el egoísmo y la fama.

Quiché de brécolBase de masa quebrada

  • 200 gr. de harina (muchas veces uso harina floja, de repostería).
  • 90 gr. de mantequilla fría y cortada en dados.
  • ~una cucharilla de té de sal (~5 gr.).
  • 50 gr. de huevo (~1 unidad)
  • ~20 ml. de leche (1 ó 2 cucharadas)

(1) Procedemos como normalmente. Mezclamos la harina con la sal y la mantequilla, desmenuzándola rápidamente con las yemas de los dedos hasta que tenga el aspecto de pan rallado. Añadimos el huevo ligeramente batido (o entero) y la leche. Mezclamos muy rápidamente hasta que se forme una masa. Si la trabajamos demasiado la masa se contraerá en el horno.

(2) Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico. Cuando se haya endurecido engrasamos ligeramente un molde desmoldable de unos 20 cm. de diámetro y espolvoreamos con un poco de harina, eliminando la sobrante. Estiramos la masa entre en el interior de una bolsa de congelación abierta o similar, para evitar que se pegue a la superficie de trabajo. Retirando una de las partes de la bolsa y ayudándonos de la otra, estiramos sobre la base, ejerciendo una ligera presión. Pasamos un rodillo por los bordes del molde para eliminar el exceso de masa y que quede perfectamente liso. Pinchamos la base de la masa con un tenedor para evitar que suba en el horno.
Guardamos en el frigorífico mientras preparamos le relleno.

Relleno

  • 115 gr. de huevos (2 medio-grandes) + 20 gr. de yemas (1 unidad) [*]
  • 150 gr. de nata líquida 35% M.G.
  • 150 gr. de nata fresca espesa.
  • Sal, pimienta y nuez moscada.
  • 60 gr. de un queso untuoso, preferiblemente un Camembert, Brie o un queso cremoso y suave del país.
  • 155 gr. de brécol ya cocido.
  • 85 gr. de manzana, preferiblemente reineta (puede ser blanca o parda)

[*] Otras veces para menor cantidad de masa nata (200 ml) usaba 2 huevos grandes.

(1) Cocemos previamente el brécol en abundante agua con sal. Por deformación profesional, y quizás por error, muchas veces lo cuezo con un chorrito de leche y/o aceite, como si de una coliflor se tratase. ¿Prisas?
Precalentamos el horno a 180ºC. Batimos los huevos como para una tortilla, añadimos las natas y los condimentos, batiendo bien. Troceamos el queso en fragmentos pequeños y lo añadimos a la masa, haciendo lo mismo con el brécol (en trozos medianos) y con la manzana. La manzana le da un contraste perfecto, pero si no se desea puede prescindirse y añadir más brécol.

(2) Retiramos el molde del frigorífico y cubrimos la base con el relleno. Introducimos en el horno precalentado hasta que veamos que se ha cocido, unos 35 minutos. Subimos la temperatura hasta los 190º y lo dejamos hornear unos 5-10 minutos más, hasta que haya adquirido un cierto tono dorado.
Retiramos y dejamos templar. Puede tomarse templada o a temperatura ambiente. Sólo la guardaremos en el frigorífico para conservarla, retirándola con antelación para que vuelva a tomar cierta temperatura.

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