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Tarta de queso, chocolate y naranja

octubre 5, 2009 - 3:33 pm Comentarios desactivados

Tarta de queso, chocolate y naranja¡Por fin!
Pepe esponja ya llegóoooo

¿Estáis listos chicos?
¡Sí, capitán!
¡Más fuerte!
¡¡Sí, capitán!!
Uuuuuuuuuhhhhh!

¡Él vive en la piña debajo del mar!
¡Pepe Esponja!
¡Su cuerpo amarillo absorbe sin más!
¡Pepe Esponja!
¡El mejor amigo que puedes tener!
¡Pepe Esponja!
¡Igual que los peces él puede flotar!
¡Pepe Esponja!
¡Listos!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe esponja ya llegó…!
Ja, ja, ja, ja, ja….
Tu, tu, tu, tu-ru-rúuu

Tarta de queso, chocolate y naranjaPodría volver a extenderme en mis disculpas o empaparme en mis penas hablando de lo “desgraciado” que soy y el poco tiempo que tengo para vivir. Miserias. Todo puro egoísmo, sin más, “te quejas de vicio”, dirían algunos.
Un día de septiembre, día del Alzheimer, me dirigía en coche al trabajo. En una emisora de radio, probablemente RNE, un hombre contaba someramente cómo, día a día, realizaba una sería de tareas programabas para hacer más llevadera la vida de su mujer enferma. ¡Y yo me quejo!, pensé…

Tarta de queso, chocolate y naranjaMis carencias he tenido, y mis penas he pasado, me imagino que como muchos de aquellos que hemos navegado entre las aguas de la transición democrática en el rural gallego. ¿Y qué? ¡Levanta la cabeza y mira hacia delante!, olvídate de tu pasado y presente más doloroso. Piensa en todo aquello que todavía puedes hacer, en el placer de la lectura, el cine y la música, que estoy seguro volverá. En todos aquellos momentos en los que podrás volver a revolcarte en el barro con tu hijo, sin preocuparte de manchas ni lavados. ¡Vive y sé feliz!, que como sigas así te pasarás mitad de la vida lamentándote y dejando pasar oportunidades. Empieza por apuntarte a alguna actividad atractiva que te exija un orden y te OBLIGUE a olvidarte de la vida por una hora, si no puede ser pintura que sea música, si no puede ser música que sea deporte.
Olvídate de las trabas de los que te presionan y te exigen más de lo que puedes dar. Mira a BOB esponja, tan optimista e ingenuo, pierda su hogar o sufra cualquier calamidad. ¡Optimismo!, esa es la palabra. Veamos la lista de tareas para hoy (decía Bob): “Ir al trabajo, ir al trabajo, ir al trabajo….” “Bien!”. ¿Que tu mejor amigo es una descerebrada estrella de mar? No lo juzgues por su cerebro, hazlo por su amistad.

De las cosas buenas que tiene ser papá, de las pocas ;-) , es descubrir series infantiles de dibujos que tienen una dosis de imaginación, creatividad y humor a la altura de los clásicos guiones de Hollywood. Hay que ser sólo un poco perspicaz y con tendencia al humor negro, a veces demasiado sutil.

(…)

Tarta de queso, chocolate y naranjaYa no. Otro día de esos en los que te levantas antes de las siete y todavía no te has sentado a las once de la noche. Otro día de esos en los que pasas de dar el desayuno a preparar la comida, a un largo paseo bajo la lluvia (¡por fin!) con Teo porque María tiene un deber inexcusable, a labores de bricolaje porque María abrió un cajón con demasiada efusividad, a preparar la cena y la comida de mañana, que llegaré a las tres y tendré que irme a las cuatro porque hay reunión de la CCP (URSS), a un párrafo para el blog y a unas páginas para la clase.
Pero mañana promete ser mejor. Empezaré temprano, a las cinco y media, volveré a las tres de la tarde, acabaré de preparar la comida y volveré al trabajo. Cuando vuelva estaré con Teo (por fin) hasta la hora del baño mientras María prepara unos informes. Después tocará preparar la cena y el puré de Teo, toca Pavo. Será muy tarde pero, si Dios quiere, publicaré (¡por fin!) mi primera receta en mucho tiempo.

Porque…. No sé por qué (o sí) he vuelto con este postre. Tal vez por ser uno de los últimos, porque todavía lo tengo en la memoria y porque está escrito en un papel localizable (mi mini libreta Ratatouille). Tal vez porque me ha gustado mucho, porque ha quedado con una textura muy suave y tierna, no como alguna similar que me resultó ligeramente apelmazada y compacta. Ésta no, ésta es muy suave y cremosa. Porque es fácil y porque el sabor a naranja le queda muy bien.

Tarta de queso, chocolate y naranjaEl amor en los tiempos de cólera
¡Mr. Hyde! Me ha vuelto a pasar, en las mismas circunstancias de cansancio, estrés, agotamiento, de impotencia, después de muchas horas despierto (pero dormido)… he vuelto a romper a llorar en soledad. He explotado, soy culpable. ¡Qué importante es dormir!, descansar…

Volviendo del trabajo de tarde, la susodicha reunión, estaba desesperado por llegar para tener a Teo en mis brazos. Como todos estos días de obras que no se saben a dónde van, el acceso al garaje por la parte inferior de la calle estaba cortado con una señal de prohibido el paso y dos coches se dirigían hacia mí cortándome el paso. Después de dar la vuelta a la manzana veo con sorpresa otra señal de prohibido… ¿por dónde entro? Por aquí, me imagino. ¡No!, ¡ambas señales se contradicen! ¿Qué hago? Lo de los últimos días, entrar por la parte superior. Si por abajo me impedían el paso dos coches que se dirigían hacia mí, por arriba empiezan a salir de los garajes dos coches más. No hay vuelta atrás, la vía es estrecha, ¡tengo que llegar a tiempo! Difícil apartarse, pero el coche que tengo frente a mí tampoco lo hace. Impotencia, desesperación, cansancio,… chillidos, caos, descontrol. ¡No puedo más! Ya desesperado y empapado por la lluvia, apago el coche a la puerta del garaje y, después de retirar una de las señales, rompo a llorar. Por impotencia, por sensación de culpabilidad, porque he dejado de ser dueño de mi tiempo, porque las circunstancias me devoran y me sacan de mis casillas, porque he vuelto a dejar de ser yo y no me he reconocido. ¿Dónde estás Pepinho? ¿Hacia dónde te llevan? ¿Qué ha sido de ti? Por favor, no cambies, no te hagas mayor.

Tarta de queso, chocolate y naranjaLa estatua de sal
Un día de septiembre.
Santiago, Praza PrateríasMe he cruzado con alguien que no veía desde hace exactamente 21 años, sólo un pequeño cruce de miradas. Tras esos ojos tímidos seguía viendo a la misma persona, la misma inocencia y dulzura, no podría decirse lo mismo de la mía, más triste, cansada y decepcionada (todavía). Me giré esperando un pequeño gesto o una sonrisa, no hubo respuesta. Ella siguió su camino incapaz de reconocer en la cercanía una mirada y un gesto nada esquivo, no como antaño, y decidido. Si no cambiamos es la vida la que nos hace cambiar sin quererlo, aun conservando toda nuestra esencia.

Cuántas miradas que se entrecruzan, cuántas huídas momentáneas hacia el suelo, incapaz de sostenerlas. Siempre, a veces llegando a un estúpido rubor. Cuántas veces habrás vuelto la cabeza esperando una respuesta o cuántas más habrás aguantado o te has vuelto en el último momento, justo antes de dar la vuelta a la esquina. ¡No te gires!, te dices. Hay ojos a través de los cuales se puede observar más allá, casi llegando al alma y al corazón de la propia existencia, radiografiando cada segundo de tu pasado.

Tarta de queso, chocolate y naranjaDos veces en la misma semana es demasiado. Los cruces diarios son constantes, uno tras otro, sin vida ni sustancia. Cuando llega ese momento en el que la mirada es algo más que una simple curiosidad, una mirada más fuerte que la tuya, la apartas de tu camino de inmediato, queriendo evitar que dicha mirada pueda llegar más allá de lo trivial y visible, que pueda hacer una lectura instantánea de tus miedos, tus sentimientos y tus dudas. Sólo los más fuertes son capaces de sostenerla y desnudar su vida sin pudor frente a la otra que ya lo ha hecho desde el primer momento.

Me he convertido en una estatua de sal.

Tarta de queso, chocolate y naranjaIngredientes
Base
No podría precisar la cantidad exacta empleada, sólo que no debe quedar demasiado graso ni muy una base no gruesa.

  • ~150 gr. galletas tipo Digestive.
  • ~50 gr. mantequilla fundida.

Relleno

  • 300 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 250 gr. de azúcar.
  • 2 huevos grandes (=120 gr.)
  • 50-55 gr. de concentrado de zumo de naranja [*].
  • 160 gr. de chocolate al 60% de cacao (Nestlé Ecuador ).

Nota [*]. He usado la marca comercial: “Menos es más”, de Coca Cola Company. Un concentrado de zumo que está pensado para hacer zumos con seis partes de agua por una de concentrado. En la tarta conseguimos todo el sabor (equivalente a más de 600 ml de zumo de naranja) sin añadir exceso de líquido.

Cobertura

  • 15 ml. de concentrado de zumo de naranja.
  • ~170 gr. de nata fresca espesa (30% MG.).
  • 40 gr. de azúcar.

(1) Precalentamos el horno a 160º C. Base. Preparamos un molde “desmontable” de 20 cm. de diámetro forrando la base con papel vegetal de hornear, engrasando y enharinando ligeramente la base y las paredes del molde. Retiramos el exceso de harina con un ligero golpecito. Trituramos las galletas con triturador de cuchillas hasta hacerlas polvo. Fundimos la mantequilla durante unos segundos en el microondas y la añadimos a las galletas, añadiendo la cantidad justa, de modo que no quede demasiado compacta. Cubrimos la base del molde de modo que no quede demasiado gruesa, más bien fina.
Introducimos en el horno durante unos 10 minutos mientras seguimos preparando el resto de la tarta, así quedará más compacta y no se deshará. También podría introducirse en el frigorífico.

Tarta de queso, chocolate y naranja(2) Relleno. Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas en pequeños intervalos de unos segundos, hasta que al remover con una espátula se derrita con relativa facilidad.
Retiramos la base del horno y, sin apagar el horno, depositamos agua en la/s bandeja/s para preparar el baño María.
En un cuenco grande mezclamos delicadamente el azúcar con el queso hasta que no tenga grumos y forme una crema homogénea. Añadimos los huevos, uno a uno, mezclando suavemente con un batidor de varillas. Vertemos el concentrado de zumo, mezclamos. Por último, añadimos los 160 gr. de chocolate fundido, mezclando con cuidado y sin que coja aire.

(3) Rellenamos el molde de la tarta, introducimos en el horno precalentado y horneamos durante 50 minutos. Dejamos dentro del horno un poco más, entre un cuarto de hora a media hora, para que no se baje de inmediato y siga haciéndose. Como estaba a otras cosas lo he dejado más tiempo, obteniendo un resultado igual de jugoso.
Introducimos la tarta en el frigorífico durante toda la noche. Mejor durante toda la noche o un par de días después, gana sabor.

(4) Cuando haya estado algo en el frigorífico la cubriremos con la cobertura. Para preparar la cobertura mezclamos la nata con el azúcar, cuidadosamente para que no so vuelva demasiado fluida. Añadimos el zumo concentrado y cubrimos la tarta, alisándola o dándole una apariencia más o menos rústica. Dejamos que enfríe en el frigorífico durante toda la noche.
Yo he preparado la cobertura con antelación y he cubierto la tarta con ella para facilitar el trabajo.
La cobertura contrasta muy bien con el resto de la tarta.
Realmente, me ha encantado.

Tarta de queso, chocolate y naranja

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