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CUPCAKES DE NARANJA

octubre 24, 2010 - 5:00 pm Comentarios desactivados

Halloween no es una fiesta de tradición española pero cada año va tomando más protagonismo en la cultura de nuestro país sobre todo entre los más pequeños de la casa. Estos cupcakes les encantarán.

CUPCAKES DE NARANJA

Ingredientes:
110 g de harina (tamizada)
110 g de azúcar glasé (tamizada)
110 g de mantequilla
1 cucharada (de té) de levadura
2 Huevos
Ralladura de 2 naranjas
1 cucharada

Link original:CUPCAKES DE NARANJA

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)

junio 19, 2010 - 11:07 am Comentarios desactivados

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Bla, bla, bla…

Fondant, coulant, paradise y todo lo demás
Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Tengo la impresión de que cuando parece calmarse todo, rápidamente vuelven otros asuntos igual de pesados multiplicados por mil. Y así ha sido, pensaba que al acabar los exámenes como alumno tendría más tiempo. Me había olvidado de cuán estresantes son estas últimas dos o tres semanas del curso como profesor. Y aquí estoy, con sólo un par de días para terminar un agotador año (para mí), entre correcciones o la odiosa y tensa toma de decisiones. No he nacido para juzgar a nadie.

Pronto tocará recuperar el tiempo perdido y poner al día el blog. Ponerlo día será imposible, muchas recetas ya se han olvidado y sólo conservo unas fotos sin letra ni olor. Por lo menos intentaré recordar aquellas más próximas a las que les tengo cierto cariño, como ésta.

Tenía en mente varias ideas y proyectos, como cambiar de una vez por todas la apariencia, haciéndola más amigable y atractiva, y la funcionalidad, incorporando nuevos elementos y utilidades que muchos hemos buscado más de una vez en Google. Creo que me resultará casi imposible durante este verano, pero intentaré hacerlo sólo en parte durante los próximos dos meses. Hace siete años que tengo en propiedad el dominio pepinho.com (¿por qué no compré antes “pepe.com” cuando todavía estaba libre?, ¿o aquel otro que quería regalar a María?), me da pereza usar ese dominio para este fin. Si lo hiciese, sería mi perdición absoluta, dándole a este espacio una sobriedad que no quiero que posea. Además, me gusta la cercanía e improvisación que otorga el dominio “blogspot.com”. A fin de cuentas, mi único fin sigue siendo el mismo: la evasión, no la cárcel.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)El dulce. No recuerdo la primera vez que leí la palabra “coulant”, pero sí recuerdo la receta ¿original? de M. Bras. Aquella receta estaba preparada con dos masas: la abizcochada exterior y una ganache interior que se fundía al hornear. Desde entonces todos nos hemos atrevido a llamarle “coulant” a todo postre de chocolate con el interior fundido y un exterior compacto, buscando soluciones más rápidas y sencillas. En otras ocasiones, incluso hemos llamado “coulant” a postres que ni llevan chocolate. Por una vez he querido ser fiel al espíritu del postre original y no me he atrevido a llamarlo “coulant”, ni “Paradise” (como llama Paco Torreblanca en alguna de sus creaciones). Lo he dejado en un sencillo “Fondant”. Llámenlo cómo más deseen.

De todas las versiones que tengo, que son muchas, ésta es una de mis preferidas. La leche condensada le da una cremosidad a la masa después de ser horneada, no como otras en las que el relleno se desparrama en exceso por el plato al cortarlo de cuajo. Se esparce, pero con la lentitud suficiente como para que a los dos segundos todavía quede algo en el interior y no un vacío difícil de localizar. El cremoso interior puede adivinarse en la primera fotografía, a la que le he retirado un trocito de la base (aprovechando un •defecto de fábrica”) para poder ver su interior semifundido.

La otra aportación al postre es la incorporación del pimentón picante, el suficiente para que contraste con el chocolate y el justo como para que no se note. Unas pizcas. Es para mí una aportación insustituible, como añadirle unas chispas de sal al chocolate, que no le dan sabor, lo realzan.
Con todo ello, es ésta una de las versiones que más preparo. Tan fácil que a veces ni lo guardo en el frigorífico, nunca he llegado a congelar esta masa. Lo demás es sólo una cuestión de tiempo, del tiempo justo a la temperatura adecuada.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)PPSOE
(Estaba) Estoy enojado, enfadado y desesperanzado. Bueno, no tanto como podría desprenderse de mi comentario, pero a veces lo estoy un poco. No es por la crisis ni por el dinero que nos quitan, roban, que bien estaría si fuese bien empleado. Es porque, una tras otra, todas las medidas de un partido que se dice de izquierdas parecen venir de ideas de la derecha más liberal-conservadora. Porque vienen de allí, no nos engañemos. En cuanto a la política social, Europa puede parecer muy progresista, pero en políticas económicas es el poder de la mayoría conservadora quién marca las pautas. Nos clavan una tras otra y se justifican diciendo: “es lo que se está haciendo en Europa”, como si “Europa”, la vieja Europa, fuese sinónimo de progresismo. ¿Y qué?, si lo único que se pretende es salvaguardar los intereses del Capital y la especulación. Lo penúltimo tiene tela: la reforma laboral, tanto, que hasta parece que será aprobado por aquellos que no quieren aprobar ni el cambio de peinado de la vicepresidenta. Después nos dicen con la boca grande que quieren eliminar servicios públicos (como líneas de tren) no productivos, como si todos los ciudadanos no tuviésemos los mismos derechos ni paguemos los mismos impuestos, vivamos dónde vivamos. El estado está para servir a todos y cada uno de los ciudadanos, no (sólo) para obtener beneficio a costa de ellos. Por el momento yo propongo un cambio de siglas, empezado por eliminar la S. y la O.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)(Estoy) Ya no estoy enojado ni enfadado, ni desesperanzado. Bueno, esto último sí, esperanza he perdido bastante. Lo que me duele no es la pérdida ni la congelación salarial, gano mil veces más de lo que necesito y despilfarro novecientas noventa y nueve veces más de lo que debería. El problema es ver cómo los estados se movilizan por el capital, salvaguardando los intereses de unos pocos, y siguen con la venda en los ojos ante las injusticias humanas y el (mal llamado) tercer mundo. ¿Por qué no se han movilizado del mismo modo ante las verdaderas injusticias sociales (como el hambre)? Eso no interesa, me imagino, o no genera riqueza. La genera, pero es una “riqueza” de la que ellos parecen desconocer su valor.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Nadie hablará de [email protected] cuando hayamos muerto
Los hipocondríacos son (somos) personas inseguras de sí mismas que, como le sucede a mucha otra gente, tienen miedo a la muerte y a las circunstancias que no pueden (podemos) controlar, es decir, a casi todo. Lo positivo es que detrás de esa aprensión se oculta una ilusión por la vida y unas ganas de aferrarse a ella eternamente. Lo negativo, el temor a la enfermedad y, de ahí, a la muerte. La pérdida de esos miedos es la base de la verdadera cura, la convivencia y aceptación de nuestro cuerpo o de nuestras limitaciones para sobrellevar lo que pueda acaecer, que todos tenemos la certeza que alguna vez será malo, aunque sólo sea en nuestro último aliento.

Detrás de ese aparente pesimismo frente a cualquier insignificante síntoma, en un pequeño rincón de nuestro cerebro, estamos esperanzados de que nuestra siguiente visita médica sea como la de otras muchas veces: pura sugestión. Hasta que las Leyes de Probabilidad hacen su agosto, sucede algo incontrolable y, como en el cuento del pastor mentiroso que me contaba mi madre de pequeño, nos encontramos de cara con el lobo que, aunque sea un simple caniche, para nosotros es más feroz que el de Caperucita Roja. En ese momento es cuando las dudas que teníamos son certezas y nos aferramos a vivir sin miedos.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)
Me imagino que mi subconsciente me ha jugado una mala pasada últimamente, y que esos pensamientos tienen su brote en unas visitas médicas no críticas pero que sí son un obstáculo. Tal vez haya sido eso lo que me haya llevado pensar en todo aquello que me gustaría hacer antes de que mi corazón deje de latir. Como casi siempre, lo he escrito impetuosamente y sin reflexión previa. Cuando eso sucede sabes que te arrepentirás muy pronto, quizás hoy mismo o mañana, pero si lo he pensado debe tener los mismos derechos que cualquier otro pensamiento más reflexivo y meditado. Es probable que mañana mismo pueda cambiar, añadir o borrar elementos de la lista, el orden poco importa, de momento aquí se queda. Algunos hechos son posibles, otros inviables, imposibles o absurdos. Un soñador como yo siempre preferirá estos últimos, los absurdos imposibles.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)

  • Ver crecer a Teo.
  • Poder ver mi infancia en Cinemascope, FullHD y 3D, sin necesidad de ponerme esas incómodas gafas estilo Matrix.
  • Correr la maratón de Nueva York, la buena, y pasear de nuevo (semidesnudo) mil veces por Central Park.
  • Aprender a tocar (bien) el piano y, quizás, comprarme un clarinete.
  • Encontrar, localizar, pasear y correr por esas montañas afiladas que aparecían en mis sueños. Volver a tenerlos.
  • Leer cierto libro… No diré el título, me da rubor no haberlo hecho hasta ahora.
  • Volver a los 14 años y a los amores sinceros.
  • Participar en unos Juegos Olímpicos, sección de veteranos, 100 Km marcha.
  • Ver qué ha sido de los amores de la infancia.
  • Aprender a patinar. Previamente tendría que comprarme unos patines.
  • Dormir más de ocho horas seguidas y recordar qué se siente al despertar.
  • Participar en el proceso creativo de una (buena) película, aunque sea de gaffer, asistente de gaffer o aguador. En España, de Fernando León o Víctor Erice para arriba (aunque más allá de Erice no hay nada); en el extranjero, alguno “actual”: Kim Ki-duk, Terry Gilliam, Clint Eastwood, Michael Haneke, Lars Von Trier, Michael Gondry, Alejandro González Iñárritu… o alguno más ;-) .
  • Pedir perdón por haber hecho daño sin saberlo ni pretenderlo.
  • Pedir perdón por haber ofendido sin haberlo pretendido.
  • Apagar todas las luces de la ciudad para poder ver las estrellas de verano.
  • Volver a recuperar el libro de Las Olimpiadas de Moscú de Cola Cao que tanto me gustaba.
  • Acabar con la especulación, los falsos ídolos y el dinero.
  • Mostrar las orejas del lobo de FB y los nuevos mundos virtuales.
  • Ayudar a quién realmente lo necesita.
  • Ver (otra vez) un amanecer bien acompañado desde Os Ancares, porque “amanece, que no es poco”.
  • Volver a África, a la verdadera África.
  • Sentar a muchos políticos y gobernantes en una sala de cine para que vean “La Gran Ilusión”.
  • Viajar a las antípodas.
  • Pasar una temporada viviendo (y acabando mis días) en una casa con huerta lejos de la civilización y la tecnología, probablemente un lugar de la Irlanda de mis sueños.
  • Ser comprendido, aunque sólo sea un poco.
  • Escribir un árbol y plantar un libro.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Fondant de chocolate, canela y cayena (pimentón picante de la Vera)

  • 35 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 40 gr. de azúcar polvo.
  • 80 gr. de leche condensada.
  • 110 gr. de huevo (2 unidades)
  • 2 pizcas de sal.
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 150 gr. de chocolate negro (he mezclado chocolate con 72% de cacao -100 gr.- con chocolate Fondant al 55% -50 gr.-, en torno a 1/3)
  • 32 gr. de harina de repostería.
  • 3 gr. de cacao negro en polvo (~1 cucharilla de té colmada)
  • 2 pizcas (generosas) de pimentón picante de la Vera.
  • ½ cucharilla de té de canela molida.

(1) Batimos la mantequilla (reservada a temperatura ambiente) con el azúcar polvo hasta que quede cremoso. Añadimos la leche condensada, mezclando bien, los huevos, uno ano, las pizcas de sal y la vainilla. Fundimos el chocolate (más del indicado, para poder obtener los 150 gr. fundidos) en el microondas en golpes de unos segundos o, como ya hago últimamente, a fuego muy bajo (al 1) en un recipiente de fondo grueso. No me gusta hacerlo al baño María, es fácil que le caiga una gota de agua y estropee el chocolate. Cuando al remover con una espátula se funde fácilmente mezclamos suavemente hasta fundirlo en su totalidad. Añadimos el chocolate fundido a la mezcla anterior (exactamente 150 gr), mezclando mientras lo hacemos.

(2) Mezclamos la harina con el cacao, el pimentón picante y la canela molida. Vertemos sobre la mezcla de chocolate, mezclando hasta que no tenga grumos y forme una masa homogénea.
Engrasamos y enharinamos unos 3 moldes pequeños para flan, eliminando el exceso de harina. Podemos hacerlo espolvoreando con azúcar glasé para que no queden blancos por fuera al retirarlos del horno, pero es más fácil que se pegue. Rellenamos los 3 moldes con la masa, repartiéndola bien entre ellos.
Podemos cocinarlo en el momento o dejarlo reposar en el frigorífico (no congelador) un mínimo de unas 3 horas. Si lo queremos preparar en el momento, lo hornearemos (con el horno precalentado) a unos 220º C durante unos 10-11 minutos. Si los retiramos del frigorífico lo dejaremos a la misma temperatura (220º C) durante unos 12-14 minutos, como mucho. Nunca he llegado a congelar esta masa, me imagino que será igual que otras con la dificultad añadida de ajustar la temperatura para que se haga por fuera y no quede congelado el interior (¿menor temperatura?).
Los retiramos, los desmoldamos pasando un cuchillo por el borde y acompañamos con una salsa de frambuesa, fresa o (si hace calorcito) un poco de helado, combina muy bien.
Os quiere, pepinho.com

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)

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Grissini dulce con chocolate (bastoncitos dulces con chocolate)

abril 22, 2010 - 5:48 pm Comentarios desactivados

Grissini dulce con chocolateViaje a ninguna parte

SPAM, SPAM, NO ES PAN
Si estos días comentaba que por el poco tiempo que tenía me ceñía a cierto tipo de recetas como los cakes; los panes y los bollos son otros ejemplos de recetas para las que se necesita muy poco tiempo. El amasado dura unos minutos, en este caso algo más, pues es una masa tipo brioche y ya conocéis la famosa expresión: “hasta que la masa se despegue de las paredes”. Los he preparado con una doble (casi triple) fermentación, una primera de poco más de una hora, un reposo en el frigorífico, en el que puede aguantar un par de días, y la fermentación final de entre treinta y sesenta minutos. Durante esas esperas, sobre todo la segunda, se puede hacer aquello que nos venga en gana: dormir, descansar, jugar al parchís o hacer rafting. El tiempo de horneado también es muy rápido, unos 10-12 minutos pueden ser más que suficiente. Si tenemos automatizado el proceso el tiempo de dedicación es mínimo.

Grissini dulce con chocolateEs una de eses recetas que debería gustar a casi todos, empezando por los amantes del picoteo dulce. Los palitos (grissini) más populares son aquellos preparados con masa de pan, cuya receta ya la he publicado en el blog. Para su versión dulce existen muchas variantes, yo he escogido una masa tipo brioche con doble fermentación para conservarlos en mejor estado durante más tiempo y por ser un tipo de masa que me encanta. También le he añadido un poco de chocolate, otra buena elección hubiese sido espolvorearlos con algún tipo de especia picante para darle un contraste de sabores dulce-salado. Tampoco le he puesto ningún tipo de semilla (sésamo, amapola, pipas,…), más que nada porque sólo tenía semillas de amapola en mi despensa ;-)

Era mi intención probar la conservación de la masa durante un mínimo de 24 horas, pero me fue imposible soportar la visión de unos palitos envueltos en chocolate sobre un plato en la cocina. No llegaron a la noche. De hecho, había preparado unos rebozados en cobertura de chocolate que no llegaron a la foto, es lo que tiene “estar [email protected]”, pronto les hincan el diente. Me imagino que su conservación sería buena, la prolongada fermentación y su forma alargada le confiere cierto crujir exterior que favorece una buena conservación.

Grissini dulce con chocolateInspira, espira
Inspira… expira, fallece, muere, agoniza, perece. Parece, parece que estoy un poco aturdido por la circunstancias, y eso que no me he tomado el relajante muscular que me han recetado y (dicen) tiene efectos sedantes. Aquí tengo sobre la mesa una toallita húmeda que habré usado para limpiar algo, una minilibreta de recetas que voy rellenando una y otra vez hasta que se acaben las ideas, un bloc de notas de hojas lisas (como me gustan) para escribir anotaciones o ideas que surjan cuando mi cabeza tenga una pausa, una cámara de fotos y el recubrimiento plástico de lo más interesante que posee un huevo sorpresa: el juguete. Me ha vuelto a tocar “El Holandés Errante”, la próxima vez cogeré el primero que encuentre.

Estoy sentado de lado en una mesa del salón, así podré escapar rápidamente a cama. 0:00, marca el reloj del ordenador. M entra, se va a dormir. Me va a costar, hasta me da pereza hacerlo. Antes prepararé la ropa para ganar tiempo cuando me levante. Soy el primero en levantarme y el último en salir al trabajo. Cuando M se levanta yo salgo de la ducha y le dejo ese espacio. Si Mr. T se ha despertado con anterioridad o durante esos momentos me ocuparé de él hasta la llegada de Myr. Si todavía no se ha despertado, como estos días, me dirigiré a la habitación para hacer la cama y airearla un poco.

Grissini dulce con chocolateSoy de esos que preparan la ropa por las noches, no me gusta levantarme y decidir qué ponerme o dónde encontrarlo. Siempre será lo primero que encuentro encima o aquella ropa que todavía no me ha aburrido. Cuando de pequeño tenía una excursión o me iba a estudiar a Santiago hacía una lista que ponía encima de la maleta con todas las cosas que tenía que recoger antes de irme, nunca faltaban las zapatillas de correr que metía en doble balsa. Seguro que debo tener alguna lista en medio de algún libro o agenda.

T ha empezado a hacer grafitis en las paredes de la casa. ¡Noooo! Y se ríe, para él es como un juego. Cuando sabe que está haciendo algo por lo que se le regañará se va a alguna otra habitación y permanece en silencio, ni responde a las llamadas. Hoy mismo me asusté mientras intentaba cocinar, lo llamaba y no respondía. Estaba en el estudio comiendo ¡glicerina! y apagando el PC, Personal Computer.
Ayer por la noche empecé a preparar un postre, bueno, lo empecé antes haciendo uso de unas claras para una dacquoise que ha servido de base. Por la tarde le preparé la cobertura y nappé la tarta con él en brazos, así me quedó, lisa pero un poco fina. Una pena, prometía.

Grissini dulce con chocolateInspira. “A orella no burato”. Me duele el oído derecho. Me conozco, no sé si será aprensión estilo Woody Allen, hipocondría. He pedido vez para un otorrino, el primero que aparece en la lista y sólo me han dado para el próximo jueves. Tengo la impresión de estar perdiendo audición, quizás sea un guarro y tenga el oído tapado… ¡No!, no está tapado, eso me han dicho en urgencias. Una pequeña otitis y una espera a la consulta del especialista. De acuerdo con la Ley de Protección de Datos, la Dirección General podría demandarme a mí mismo con una multa que me pagaría a mí mismo por desvelar datos personales de alta confidencialidad: datos sanitarios.

Espira. Ya te has relajado contando aire, espirando y aspirando, el ejercicio necesario en los momentos de estrés. Ahora a contar ovejitas, quizás se te dé mejor. Cuando te despiertes no te olvides de borrar lo escrito y empezar de cero en línea recta y con buena letra.

Grissini dulce con chocolateLUX
1, 2, 3 y 4 de abril del 2010. Con lo de Teo ya contaba. Con su cansancio, sensibilidad e irritabilidad, extrañeza, insomnio,… Un viaje de más de cinco horas es mucho para un bebé de 15 meses recién cumplidos.
Con lo que no contaba era con la incapacidad de M para afrontar situaciones de estrés, unas provocadas por el niño y otras totalmente imprevisibles. Hacía mucho tiempo que no la veía así, totalmente fuera de sí cuando no todo sucede como ella desea o las situaciones emanan de un modo más caprichoso.

Pensaba que la maternidad otorgaba de modo milagroso esa dosis de entereza y tranquilidad para afrontar con relativa frialdad estas situaciones. Me equivoqué, en esto y en mucho más, no se cambia de la noche a la mañana, incluso empiezo a pensar que hay caracteres escritos a fuego en nuestro ADN. Huxley tendría razón y ya nada tendría sentido, ni la propia educación.

Grissini dulce con chocolate(…) Nos envuelve un olor a Europa, a festival de Eurovisión, a “uaiminí, du puá”. A frío y montaña.

La afirmación hecha antes de irme: “si para un adulto ir de viaje puede resultar liberador, para un bebé se convierte en una situación estresante”, por desgracia, ha sido ratificada con los hechos. Ha necesitado meter el dedo en la llaga para ser consciente de ello.

Casi me han caído las lágrimas (lo han hecho) al ver cómo T se acercaba a un coche gris parecido al nuestro, gesticulando para que lo subiésemos porque se quería ir a casa. Daba igual que hubiésemos ido en avión, para él habíamos salido de casa en coche (hasta el aeropuerto). M admitió los errores cometidos y me dio, demasiado tarde como otras veces, la razón (maldita palabra). Yo no creo en razones, sólo en responsabilidades compartidas que, si bien me había opuesto desde el principio a la elección del tipo de viaje, cedí en lo sustancial y preferí hacerlo a luchar por lo que creía un acto egoísta que se anteponía a las necesidades de un niño. “De todo se aprende”, decía, y tal vez sea cierto, mas no es necesario pasar por todo tipo de vicisitudes para saber qué es bueno y qué malo.
No ha dormido, o casi, ocho horas por la noche es equivalente a las cinco (mal dormidas) que he sufrido… eso se nota en su inquietud a lo largo del día. Fin.

Grissini dulce con chocolateGrissinis dulces con chocolate

  • 200 gr. de harina de fuerza (de pan) + la c. s. para estirar la masa.
  • 5 gr. de sal.
  • 35 gr. de azúcar.
  • Las semillas de una vaina de vainilla, cortada longitudinalmente.
  • 10-12 gr. de levadura fresca de panadería.
  • 20 ml. de leche.
  • 100 gr. de huevo (semibatido) (2 pequeños).
  • 115 gr. mantequilla a temperatura ambiente, en trozos.
  • c. s. de virutas o ralladura de chocolate.

(1) En un cuenco grande o similar (como la masa es del tipo de brioche puede hacerse mejor a máquina, yo lo hago con una cuchara de madera) tamizamos la harina y mezclamos con el azúcar, la sal y las semillas de vainilla. Formamos un volcán y añadimos la levadura desmenuzada, la leche y los huevos. Amasamos con una cuchara de madera (o a máquina) hasta que la masa empiece a despegarse de las paredes del recipiente, justo antes, para poder añadir la mantequilla más fácilmente.

(2) Añadimos poco a poco la mantequilla troceada, amasando bien hasta que haya sido admitida en su totalidad y la masa parezca desprenderse de las paredes. Debe amasarse lo suficiente como para que no se pegue demasiado a las pareces del recipiente, durante bastante tiempo, aún así es una masa bastante pegajosa. Formamos una bola y dejamos fermentar en lugar templado durante una o dos horas. Rompemos la masa, esto es, amasamos muy ligeramente y cubrimos con película de cocina para introducirlo en el frigorífico un mínimo de 5-6 horas, así podremos trabajarla con mayor facilidad, pues la mantequilla se enfriará y ganará dureza. La he dejado de un día para otro y he dejado otra poca masa para prepararla 36 horas después.

(3) Pasado ese tiempo enharinamos suficientemente la superficie de trabajo, cogemos parte de la masa y estiramos con un rodillo hasta que tenga el grosor de unos milímetros, formando un rectángulo para poder cortar los palitos. Cortamos en tiras de la anchura deseada, un par de centímetros, y dejamos fermentar en lugar templado sobre una bandeja con vegetal para hornear durante unos 30-60 minutos, mejor hasta que doble su volumen.

(4) Cuando hayan fermentado pintamos con huevo batido (o leche) y espolvoreamos generosamente con virutas o granitos de chocolate y un poco de sal gruesa –a gusto- (realza el sabor del chocolate y los grissini). Los introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos durante unos 10-12 minutos, hasta que hayan tomado un color tostado. Retiramos la bandeja del horno y dejamos que enfríe totalmente antes de tocar para que no se funda el chocolate caliente en contacto con las manos.
También puede espolvorearse con azúcar, aromas variados,… añadir ralladuras de cítricos a la masa, etc.

Grissini dulce con chocolate

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Brownie de plátano (con plátano confitado)

marzo 31, 2010 - 9:47 am Comentarios desactivados

Brownie de plátano (con plátano confitado)If God Wants… or not

Rico, rico, rico,… ¡Delicious!
“Dora, Dora, Dora la exploradora”. ¡Gracias Dora por la receta! Bueno, no exactamente, pero casi. “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolateeeee…” “Excellent!”.
La receta de Dora es: en el platanar hay que coger ¡diez plátanos!; en el bosque de las nueces, ¡seis nueces!, que nos ayudará la ardilla Tico a recoger; en el árbol de chocolate (¿veis el árbol de chocolate?), un gran trozo de chocolate (¿queréis ayudarnos a coger el trozo de chocolate?). 10 plátanos, 6 nueces, un gran trozo de chocolate. Perfect! La tarta estará lista para El Día de la Madre. Sí, ¡lo hicimos!, ¡lo hicimos!, We did it!

Brownie de plátano (con plátano confitado)La idea está basada en el capítulo en el que Dora le ayuda a preparar una tarta de chocolate y plátano a su papá para celebrar El Día de la Madre. Tras ver ese episodio pensé en hacer este rico postre que (a mi parecer) ha sido todo un acierto. No le he añadido nueces y sí plátano confitado, quería que además del sabor del plátano hecho puré se pudiese encontrar el plátano confitado para que realzase el sabor y ayudase a identificar el postre. Como dice Dora: Rico, rico, rico… ¡Delicious!. Podría llevar nueces, pero con nueces podría pensarse que es un brownie típico y éste lleva menos azúcar que la (exagerada) cantidad que se le suele poner y un puré de plátano que le da ese sabor y contraste especial. Delicioso.

“Es el día de la madre y Dora y su padre quieren prepararle una gran tarta. Dora irá a buscar los ingredientes que hacen falta siguiendo las instrucciones del mapa.”, dice la reseña del video. El mapa, el mapa, el mapa,…. ¡soy el mapa!

En este caso, a diferencia de Dora, Teo colaboró a destrozarlo y probarlo mientras despistadamente le hacía las fotografías. Unas pequeñas y grandes manos, una cuchara y una boca sucia lo delatan.

Brownie de plátano (con plátano confitado)Brownie de plátano (con plátano confitado)

Era mi intención intercalar entre esta receta y la anterior un plato salado bajo en calorías, el más fácil que conozco y que es uno de los platos estrella en casa de mis padres, tanto, que sorprenderá cuando lo publique. Pero por muy rápido y fácil que sea ese plato, no lo es tanto escribir una breve reseña y convenceros del verdadero placer de la sencillez y lo delicioso que puede llegar a ser. Hasta entonces, y dado el poco tiempo del que dispongo, os presento esta receta (también) sencilla y muy resultona. Como ya he dicho alguna vez, la única dificultad de un brownie es dar con el punto exacto de cocción para que quede jugoso y nada seco. Reduciendo la cantidad de azúcar y controlando el punto de cocción ayudará a ello.

Brownie de plátano (con plátano confitado)…si Dios quiere
Hasta pronto… si Dios quiere. Cuando de pequeños nos íbamos a cama mi madre nos hacía decir: “Hasta mañana si Dios quiere”. No reparaba en el significado exacto de la expresión, era, simplemente, una retahíla de palabras sin mayor valor que el de “buenas noches”. Es ahora cuando recapacito sobre su significado. Para mí, un agnóstico dubitativo, tiene el sentido de una despedida y una pronta vuelta si el azar y las circunstancias que se escapan de mi alcance lo permiten. Incluso es un modo de exorcizar los malos augurios o claudicar ante esos poderes supremos que muchos llamáis Dios… y quizás lo sea (o no).

Nos vamos de viaje y, como otras veces, ahora más, cruzo los dedos para que nada malo suceda. Me preocupa tener que coger el coche para llegar al aeropuerto o volver en plena operación regreso de Semana Santa. Hubiese preferido dos vuelos desde Santiago que uno sin escalas y con trayecto en coche. A Teo no le desagrada el coche como antes, no tanto, le ponemos unos capítulos de “El jardín de los Sueños” y allí aguanta hasta que se aproxima su máximo nivel de resistencia en un habitáculo cerrado, unos 40 minutos. Ahora será más tiempo, y más lo que tendré que hacer para mantenerlo distraído y entretenido, a veces despierto. Hasta se me había planteado hacer un testamento antes de irnos de viaje por “aquello” que pueda pasar(me). ¡Y eso que no soy nada materialista! ¡Qué le interesa el dinero a un difunto!, sólo que M ha estado dándole vueltas al asunto y hemos pensado que tal vez sea bueno poner límites a las batallas que se combaten después de muerto. Por lo que a mí respecta lo tengo claro, si no hay necesidades, no deben crearse nuevas posibilidades para tenerlas. El dinero, superado cierto pequeño umbral necesario, no acaba con las necesidades, las crea.

Me preocupa T, el viaje en coche, el vuelo, la estancia, el tiempo atmosférico (que promete no ser bueno), los horarios y los reajustes por nuestras idas y venidas. Hoy mismo, el simple cambio horario ya le ha trastocado el sueño. Si para un adulto salir de la rutina puede ser una liberación, para un bebé o un niño puede ser una situación estresante, interesante no, estresante.

Brownie de plátano (con plátano confitado)No tengo mucho tiempo, ahora tendría que estar poniendo un examen para la vuelta de vacaciones, y en parte lo estoy haciendo, pero estoy tan tenso por todo lo que tengo que hacer en un día, que necesito evadirme durante unos instantes… que van camino de ser algo más.

El mundo me está deprimiendo, no por la crisis, que es algo que sé que tarde o temprano acabará. He tenido la suerte, esa es la palabra, “suerte”, de que la crisis no me haya afectado directamente. Quién crea que es mérito suyo está bien engañado y sobrevalora sus capacidades. Hay más circunstancias que se escapan de nuestras manos que todo el esfuerzo que podamos hacer. De hecho, es más importante premiar el esfuerzo que los resultados, por ejemplo, en las actividades de [email protected] [email protected] Los resultados dependen de factores que se escapan de nuestro alcance, el esfuerzo y el trabajo es algo que estamos en disposición de repetir una y otra vez, con resultados o no.
Cuando me paro y miro el mundo a través de los medios de comunicación, sólo veo una realidad distorsionada por un cristal traslúcido, de esos que tienen ondulaciones y dibujos en la superficie, al estilo de los del Dr. Who.

Felices vacaciones. Nos vemos a la vuelta… si Dios quiere. Y si Dios no quiere… gracias de todos modos.

Brownie de plátano (con plátano confitado)Brownie de plátano
Para un molde cuadrado de 20×20.

  • 125 gr. de chocolate negro del 60-70% de cacao (no demasiado amargo)
  • 105 gr. de mantequilla.
  • 2 huevos.
  • 110 gr. de plátano (bien maduro y triturado).
  • 175 gr. de azúcar..
  • 8 ml. de esencia de vainilla.
  • 90 gr. de harina.
  • ¼ de cucharilla de té de sal (aprox., no la he pesado)
  • 1-2 plátanos para confitar.
  • c. s. de mantequilla para confitar el plátano (~20 gr.).
  • c. s. de azúcar moreno (o moscabado) para caramelizar (~30 gr.).

(1) Precalentamos el horno a 190º C. Cubrimos un molde cuadrado de 20×20 cm2 con papel de hornear (o engrasado y enharinado).
Plátano confitado. Ponemos a fuego medio un poco de mantequilla (20 gr.). con un par de cucharadas de azúcar moreno (25-35 gr.). Cuando empiece a fundirse añadimos el plátano troceado del grosor de casi 1 cm. Doramos y le damos la vuelta rápidamente para que no se deshaga. Cuando estén dorados y ligeramente caramelizados los dejamos escurriendo en una rejilla para que no sigan ablandándose. Es importante cortar los plátanos en el momento para que no se oxiden. Si los cortamos con antelación lo mejor es rociarlo con un poco de limón.

Brownie de plátano (con plátano confitado)(2) En un cazo a fuego muy bajo o en el microondas, derretimos la mantequilla y el chocolate troceado. Cuando se haya derretido la mantequilla, retiramos del fuego y removemos con una espátula hasta que el chocolate se se funda en su totalidad. Si fuese necesario lo pondremos al fuego un poco más tiempo, muy poco y a muy baja temperatura (1 ó 2)
Batimos los huevos, añadimos los 110 gr. de plátano troceado y batimos con una batidora eléctrica hasta que no haya grumos. Vertemos la mezcla de chocolate, ya templada (nunca caliente) mientras vamos removiendo con suavidad. Añadimos el azúcar, la vainilla y la sal. Por último, echamos la harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.

(3) Añadimos el plátano confitado, la cantidad suficiente y deseada, y vertemos en el molde. Introducimos de inmediato en el horno ya caliente a 190º C. Horneamos durante unos 20-25 minutos, sin pasarse. Estará cuando el borde empieza a perder humedad y el centro parece no estar hecho del todo. Yo lo he puesto unos 23 minutos, como mucho. Hay que tener en cuenta que gana consistencia al enfriarse, por lo que no es bueno que quede demasiado hecho para que no se seque.

Retiramos del horno una vez finalizada la cocción e introducimos el molde en un baño de agua bien fría (mejor con hielo) para que no siga cociéndose. Dejamos que enfríe antes de comer.
Es importante que esté frío (a temperatura ambiente) para obtener un buen corte y textura adecuada. Es decir, poca cocción pero debemos dejarlo enfriar. Si lo cortamos caliente, como la mantequilla y manteca de cacao todavía estarán fundidas, se deshará con facilidad. Además, gana sabor una vez frío, pasadas unas cuantas horas o de un día para otro.

Y si Dios no quiere….

Brownie de plátano (con plátano confitado)

Link original:Brownie de plátano (con plátano confitado)

Tarta de queso y caramelo

marzo 24, 2010 - 5:25 pm Comentarios desactivados

Tarta de queso y carameloSentado en el muelle de La Bahía

Cheesecake Factory
En el octavo piso del edificio Macy, en pleno Union Square, hay un local de la Cheesecake Factory. Allí puede degustarse una tarta de queso y dulce de leche, acompañada de un poco de sour cream o nata montada. Fueron aquellos recuerdos, motivados por un programa de televisión de “Teletubbies en el mundo” los que me llevaron a realizar una versión difusa de aquella, sustituyendo el dulce de leche por una capa de caramelo que también goteé muy ligeramente en su interior. No la probé el día que la vi tras de la cristalera del mostrador, me quedé con la idea y la dejé apartada en la memoria hasta que llegase el momento de llevarla a cabo.
Tarta de queso y carameloYa he publicado bastantes, quizás muchas, tartas de queso, sobre todo durante los primeros tiempos del blog. Pero aunque podrían resultar parecidas, todas ellas son claramente identificables en aspecto y sabor. Recuerdo una al estilo NY, la de calabaza, una con chocolate blanco (al horno y tipo mousse), con chocolate negro (más o menos densa), de café con leche, de ricotta y sirope de lavanda, de Baileys (con y sin horno), de chocolate blanco y crema de güisqui, de galletas Oreo,… pero la más cercana data finales del 2008. Sólo les faltaba algo de presentación y más detalle fotográfico, que no es que se ajusten ahora a lo deseado o ideal, pero por lo menos son visualmente aceptables. Desde entonces había apartado estas tartas tan sencillas y agradecidas del rincón cibernético, quizás por miedo a aburrir.
Todavía las hago con relativa frecuencia, siempre nuevas y con combinaciones extrañas. Pese a todo, tengo la impresión que alguna de las mejores tartas de queso todavía está pendiente de publicación, sería lo suficientemente sencilla y difícil como para tener cuatro capas con queso y chocolate o algo muy diferente. Ya lo pensaré, por el momento sigo con las delicias de los platos sencillos y populares.

Debo admitir que muchas veces no anoto con exactitud qué medidas utilizo y, aunque me ajusto o un patrón preconcebido, improviso sobre la marcha según se ajuste a lo deseado en ese instante. En este caso me refiero a la cobertura de caramelo. No recuerdo exactamente la cantidad usada o si la aligeré un poco más de la cuenta, pero sí podría asegurar que (creo) haber seguido la receta que ahora publico. Sin más, sólo recordar que de las tartas de queso, las horneadas al estilo NY con nata fresca espesa, vainilla y un poco de limón son mis preferidas.

Tarta de queso y carameloAsegúrate de llevar flores en el pelo…
I love SF. Si tuviese que escoger una gran ciudad para vivir tendría muchas dudas, “si no tuviese más remedio”, he querido decir. NY me ha fascinado, pero sé que al poco tiempo acabaría con un cartel de “Stress test” en una boca de metro, corriendo con traje, corbata y un maletín para no perderme una línea que me lleve al downtown. Desde el piso 34 pareces tener el mundo a tus pies. Pero no, yo soy mucho más sencillo, si no lo fuese ya me hubiese ido hace muchos años, justo antes de haberla conocido.

San FranciscoMe habría ido a SF, en donde el mar, las nieblas de la bahía cubriendo el puerto y una temperatura agradable todo el año me bastarían para disfrutar de una vida sencilla. Los pequeños temblores me despertarían al mundo real. Un gran parque por el que pasear, mayor que el de Central Park, una afición por la vida sana y el deporte, una ciudad más humana y menos agresiva, el renacer del la revolución de las flores.

“If you’re going to San Francisco
Be sure to wear some flowers in your hair
If you’re going to San Francisco
You’re gonna meet some gentle people there”

San FranciscoHoy mismo me he puesto esa chaqueta verde tipo “casual” que tuve que comprar al verme sorprendido por la fría brisa de la bahía cuando paseábamos por el puerto. El pasador de la cremallera, a diferencia de lo que suele ser, está a la derecha y a los poco días se le formaron bolitas por la mala calidad de la tela, pero me gusta, me trae buenos recuerdos y hace que me sienta joven, más joven, sólo veinte meses atrás que parecen una eternidad. María se comía “pescaíto” frito y una especie de combinado de marisco de origen indefinido.

San FranciscoSan Francisco

Tarta de queso y carameloCatorce meses y unos días
Día del Padre. Lluvioso y triste, como si no lo fuese, me he acordado más del mío que del hecho de serlo por segunda vez. ¡Cuánto ha cambiado ser padre! Por suerte. La paternidad está siendo tan difícil como me la imaginaba, porque había vivido una en la distancia y otra en la cercanía. Me decía que no cometería los mismos errores que mi padre, y quizás lo consiga, pero también estoy seguro que cometeré otros que probablemente sean más graves y determinantes. A fin de cuentas yo estoy aquí, lo otro está por ver y vivir. Espero.

Tarta de queso y caramelo¿Qué he aprendido en estos catorce meses y pico? Que la ciudad no está hecha para las sillas de ruedas ni para carritos; que aquí llueve demasiado y el hogar puede ser una cárcel de la que es difícil salir; que hay muchos fumadores con poca educación, sembrando todos los suelos de colillas, que para Teo son “Ca-ca”; que hay infinidad de objetos menores de un centímetro, algunos, del tamaño de un grano de arena en los que no reparaba desde hacía muchos años; que dormir es muy importante y programar el día a día más; que se es más feliz cuando se vive en sociedad, mejor dicho, cuando la gente es amable y te saluda con una sonrisa en la boca; que hay mucha gente amable, y que dentro de esos pisos del vecindario vive gente con tus mismos problemas, preocupaciones y momentos de felicidad; que los que tienen un perro son más felices por los mismos motivos que los que tienen un bebé, las conversaciones a pié de acera, las pausas y las sonrisas cómplices. Que ya nada importa, sólo una cosa.

Tarta de queso y caramelo(…) Llega Semana Santa y justo las dos semanas anteriores son las más duras. A las interminables labores de casa y cuidado se le suman la preparación de las clases y los exámenes. Unos que llevan horas programar y escribir, otros que llevan horas corregir. Ayer me acosté a las dos y media, me he levando a las siete, y en medio he tenido que levantarme, pues Teo estaba un poco molesto por el asunto de las muelas. Así semana y media, no sé cuánto se podrá aguantar. Ya siento calambres en la cabeza y un ruido de fondo marino como una caracola sobre la oreja. Hoy espero que sea la primera noche después de unos largos días. Y ha vuelto a llover, y ese dolor de espalda no acaba de abandonarme. Será la edad, en otra vida todo sería distinto.

Tarta de queso y carameloBase

  • 50 gr. de mantequilla fundida.
  • 1 cucharada de azúcar polvo.
  • 180 gr. de galletas Digestive trituradas.
  • 22 gr. de cacao en polvo.

Relleno

  • 80 gr. de azúcar lustre (polvo, ~glasé, impalpable).
  • 5-6 gr. de maicena (unas 2 cucharillas de té).
  • 2 huevos.
  • 30 ml. de zumo de limón.
  • 8 ml. de extracto de vainilla (también puede ser una vaina, las semillas)
  • 270 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 270 gr. de nata fresca espesa (créme frâiche)
  • c.s. de caramelo para cubrir la tarta y, opcionalmente, gotear muy ligeramente el interior.

(1) La prepararemos por la noche.
La base. Forramos la base de un molde desmoldable de unos 20 cm de diámetro con papel de hornear. Engrasamos y enharinamos ligeramente la base y los laterales del molde, eliminado el exceso de harina.
Trituramos la galleta de modo que quede fina. Para hacerlo empleo las cuchillas que vienen con la batidora. Fundimos la mantequilla durante unos pocos segundos en el microondas, se quemaría si se deja demasiado tiempo, y mezclamos todos los ingredientes hasta formar una pasta. Cubrimos la base del molde de modo que no quede demasiado gruesa. Reservamos en el frigorífico para que se endurezca mientras preparamos el relleno.

(2) Relleno. Se precalienta el horno a 160-165º C preparando el baño María, esto es, poniendo la bandeja del horno con agua, unas flaneras o un recipiente mayor. Reblandecemos el queso crema con el azúcar ayudándonos de una espátula, todo sin batir, tomaría aire. Añadimos la maicena, mezclamos, y los huevo, uno a uno, hasta que los absorba.
Añadimos el zumo de limón, la vainilla líquida y la nata fresca espesa, removiendo cuidadosamente. Rellenamos el molde e introducimos en el horno, cocinándolo al baño María durante unos 45-50 minutos. No debemos abrir la puerta del horno en ningún momento mientras el horno esté caliente. Pasado el tiempo de horneado lo dejamos toda la noche en el honor sin abrir la puerta.

A primera hora del siguiente preparamos el caramelo y cubrimos la tarta. La introducimos en el frigorífico un mínimo de unas 6 horas para que tome sabor y el caramelo gane consistencia. Mejor, incluso, al día siguiente.

Tarta de queso y carameloSalsa de caramelo (cobertura)

  • 80 gr. de azúcar.
  • ~115 ml. de nata 35% MG
  • 45 gr. de mantequilla.
  • Aroma: ralladura de naranja/limón, vainilla, canela… (opcional).

(1) Calentamos al fuego un cazo con el azúcar. Preparamos un caramelo hasta que tenga un tono dorado, sin que llegue a quemarse. Es importante no introducir ningún elemento para no enfriarlo repentinamente y que se formen cristales. Incluso no es necesario usar el típico pincel, pues después nos encargaremos de fundirlo los cristales restantes.
Opcionalmente podemos calentar la nata en el microondas (si está caliente saltará menos al añadirla al caramelo). Retiramos el caramelo del fuego, añadimos la mantequilla y la nata. También podemos añadir un poco de aroma, por ejemplo una ralladura de naranja/limón, canela o vainilla. Volvemos a llevar al fuego a temperatura media, removiendo con una cuchara de madera hasta que se funda el caramelo y forme una salsa espesa, no demasiado, al enfriar gana consistencia.
Si todavía quedan cristales podemos pasarla por un tamiz o colador. Dejamos templar y vertemos sobre la tarta. Llevamos al frigorífico para que gane consistencia y desmoldamos pasadas unas 6 horas o más.

Tarta de queso y caramelo

Link original:Tarta de queso y caramelo

Tostadas de brioche de naranja para desayuno

diciembre 10, 2009 - 5:46 pm Comentarios desactivados

brioche de naranja para desayunoEs lo que toca
Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…
He hecho (y hago) mucho tipo de brioches, uno de mis (tipos de) dulces preferidos. Unos los amaso con algo de leche, otros los hago con una masa madre y todos los preparo con abundante huevo y mantequilla. Esa es la principal característica de un brioche, debe amasarse con huevo y, si se usa, la cantidad de leche suele ser insignificante, sólo para disolver la levadura.

brioche de naranja para desayunoQuizás éste sea más jugoso y suelto de lo que suele hacerse, abundante huevo y mantequilla, que le da sabor y favorece su conservación. Cuando, como en este caso, la masa resulta poco manejable, siempre lo dejo reposar en el frigorífico con el fin de poder darle forma y enlentecer la fermentación. Lo de “tostadas de…” no es más que una intención de diferenciar este brioche estilo muselina de un brioche más panificado y menos sabroso (lo digamos o no, la mantequilla y el huevo le da sabor). Así, tendremos un brioche perfecto para el desayuno y, cómo no, ideal para hacer tostadas y untarlas con mantequilla.
Como no tengo panificadora ni amasadora (mejor así) estos bollos siempre los amaso con una cuchara de madera y un poco de paciencia, no demasiada. A por ello.

brioche de naranja para desayunoViaje al centro del universo
¡Cuánto cambia la vida! No sólo por el tiempo disponible, por las prisas, los coches llenos de objetos (juguetes, utensilios de bebé, pañales,…), los lloros que tienen que soportar los vecinos, las visitas a los centros comerciales en los días lluviosos, las pocas horas de sueño, el insomnio, el tiempo que ya no es tuyo, el tiempo que le dedicas a hacer purés, las llamadas telefónicas diarias, las ralladuras de los muebles nuevos, el desorden y el caos, [email protected] [email protected] y repentinos [email protected] que también son padres (en los parques y vecindario), las conversaciones con ellos, la vida sexual, que de ver las noticias de La 2 ;-) pasas a ver “Bob esponja” o “El jardín de los sueños” (acaban de poner el decorado en plena plaza del Obradoiro), que ya no lees tanto (sólo trabajo) y no vas al cine ni sales a tomarte un café, que el mayor derroche que haces es en pañales, los viajes (si lo hay) son más cortos y reducidos en número, en la sensibilidad extrema (casi obsesiva) al lloro y al ruido, en los problemas de espalda, en los madrugones, en las visitas permanentes a los parques, en inviernos más duros que antes… Me refiero a algo más sutil e importante: la relativización de los problemas y la total despreocupación por dificultades que ya no parecen serlo. Ya no existen problemas personales suficientemente grandes, todo es igual, sólo un hecho importa: tu [email protected]. Cuando despiertes de esa despreocupación serás tú quién se verá en pañales y vacío, pero eso todavía no ha sucedido. Cuando me sienta inútil y descuidado sabré que ya ha sucedido.

brioche de naranja para desayunoDicen que vale la pena. No tengo tiempo para pensarlo, prefiero no pensarlo, sólo sé que cuando no estoy con él lo echo mucho de menos, hasta sonrío. Deseo verlo reír y me emociona encontrármelo gateando a toda prisa hacia mí cuando vuelvo del trabajo y estoy retirando la llave de la puerta. Todos los padres piensan, o desean pensar, que sus hijos son únicos, especiales. Yo no aspiro a tanto o tan poco, sólo deseo su felicidad (¡sólo!), aún a costa de la mía. Esa ceguera paterna no me impide ver a un niño extremadamente inquieto y curioso (como todos, supongo), hasta tal punto que me resulta prácticamente imposible mantenerlo quieto durante más de dos minutos.

brioche de naranja para desayunoHipocresía
Tengo hipo, hip!, me lo causa la Hip! Hipocresía. Hip!, hip! La hipocresía de marketing y la mentira. Hip! Entré en el Carrefive. Cuando fui a pagar ya no daban bolsas de plástico, “para proteger el medioambiente”, decían. ¡Para proteger el medioambiente! ¡Los huevos del juego de la oca! Para ahorrarse una buena cantidad de miles de millones de euros y ganar más vendiendo bolsas recicladas a diez céntimos la unidad. Porque el supermercado sigue igual de exageradamente iluminado, los televisores están todos encendidos mientras el establecimiento permanece abierto, todas las carnes están envueltas en plástico… En la sección de frutería, como son ellos (o nosotros) los que pagan las bolsas, emplean bolsas de plástico no recicladas.

Me acerqué a la sección de frutería y, por orgullo, me provisioné de varias bolsas. Con descaro las usé para llevar la compra a casa. Si predicasen con el ejemplo no lo habría hecho, habría aceptado sin rechistar aportar mi grano de arena Carrefive para proteger el medio ambiente. Algo que hago en otros ámbitos de modo espontáneo. Es una cuestión de hipocresía.

brioche de naranja para desayunoMucho medio ambiente y poca humanidad, el humanismo es otra cosa. Ayer domingo abrieron para que gente como yo tuviese tiempo para perder el tiempo y gastase su dinero en inutilidades innecesarias, rebuznancia. Pero eso no importa, lo que importa es el puto capital y el capitalismo.

Llegan las navidades, la mayor exaltación comercial de la historia de la humanidad. Ya me enciendo… eso de las Navidades me cabrea bastante. Compras, compras, compras,… consumismo, gula, desprecio por la dignidad humana. Falsos mensajes de “paz y amor a los hombres de buena voluntad”, hip!, hip! Colonias, publicidad, mariscos al doble de precio, uvas, canapés y canapés, comida en la basura, alcohol, ropa para un día, cenas con quién no deseas, hip!, hip!, ofertas y ofertas en el buzón, corbatas y calzones, calcetines, centros comerciales, calorías,…
¿Y los niños? Esa es la eterna excusa. Que si las Navidades están hechas para los niños, y yo añado, están hechas para que las grandes superficies usen a los niños para justificar el despilfarro al que nos vemos sometidos. Hip!, Hip! Hipocresía.
La ilusión de la Navidad. La lotería. Ya, yo también juego, ¿para qué? Para llenar las arcas del estado con miles de millones que no se destinarán para ayudar a esos que han jugado por la necesidad y la ilusión de paliar sus penas económicas. El juego (o el tabaco) son dos de las grandes drogas legales que interesa sostener para que el estado gane un dinero fácil y rápido.

No sigo, que me enciendo…

Bob Esponja – “Aceptémoslo Patricio, somos unos fracasados.”
Patricio – “Puedo vivir con eso…”

brioche de naranja para desayunoVive como quieras, o casi
Cuando parece que te recuperas de los problemas personales surgen otros, que por pequeños que sean se convierten en grandes dinosaurios. Me pasa. Ese pequeño detalle, esa duda, la falta de compañerismo o los compañeros que tienen distinta vara de medir, o si la tienen la guardan según les viene en gana, la hipocresía de la clase media y la media hipocresía del resto del mundo. No soy mejor que nadie, pero tampoco soy peor. Tengo mis debilidades y mis defectos, mis virtudes ocultas y mis intereses personales, mis aficiones y mis obligaciones. Lloro y río (a veces), me enfado ante el enfado y sonrío por el simple hecho de sentirme vivo. ¿Y qué? Poco me importa.

Me gustaría ser invisible al resto del mundo, como si no existiera. NO EXISTO. Olvidaros de que respiro, inhalaré la menor cantidad de aire que me sea posible, no deberé nada. Olvidaros si entro o salgo o, si lo hacéis, no os fijéis sólo en si salgo o si entro.

brioche de naranja para desayunoExistir. Ni de mi existencia soy dueño. La existencia, ¿qué es? Me importa un Pepinho cuando ni de mi vida soy dueño, no me refiero a los problemas de mi tiempo o libertad, es la propiedad que el estado cree tener sobre ella. El delito de privarme de ella o el mero hecho de hacer uso de ella según le venga en gana.

¿Y qué? Para qué estas palabras inconexas que no yo mismo entiendo. Por la ausencia de una sonrisa, por un mal gesto, por un lamento, una noticia… ¡vaya usted a saber! Es lo que tiene cuando se vive al filo de los sentimientos, vienen y se van según les viene en gana. Nunca sabes qué te va a tocar. Hoy toca esto, ahora toca, después Él proveerá.

brioche de naranja para desayunoBrioche aromatizado con naranja

  • 300 gr. de harina de fuerza.
  • 3 huevos grandes (=180 gr.)
  • 55 gr. de azúcar.
  • Ralladura fina de ½ naranja.
  • 15 gr. de levadura fresca de panadería.
  • 8-10 gr. de sal.
  • 240 gr. de mantequilla troceada.
  • 1 yema grande (~20 gr.)

(1) En un cuenco grande u olla mezclamos la harina tamizada con los huevos, el azúcar, la sal, la levadura desmenuzada y la ralladura de naranja. Con una cuchara de madera amasamos hasta que empiece a separarse de las paredes del molde, ocasi. Si se tiene amasadora es mucho más fácil.
Añadimos la mantequilla troceada (no fundida, más bien fría) y la añadimos en tres veces, amasando con la cuchara de madera. Amasamos durante varios minutos hasta que se despegue de las paredes (o casi) si forme una masa homogénea y elástica.

(2) Cuando la masa esté preparada la volcamos en película de cocina ayudándonos de una espátula de silicona/plástico. La envolvemos en película de cocina y la introducimos en el frigorífico durante varias horas, mejor durante toda la noche si la preparamos la noche anterior.
Al día siguiente formamos bolas y las depositamos en un molde para cake. No deben ser demasiado grandes, pues la masa debe doblar su volumen. Como sobrará, podemos hacer pequeñas bolas e introducirlas en moldes metálicos para muffins. Dejamos fermentar a temperatura templada (25-30 º C) hasta que doble su volumen (llegue hasta el borde del molde). Yo lo dejo fermentar en el horno a 30º C, el tiempo necesario puede ser ligeramente superior a una hora, dependiendo de la época del año.

(3) Precalentamos el horno a 190 º C, preferiblemente con aire, y horneamos el brioche hasta que tenga un color dorado, casi tostado. Retiramos del molde, dejamos templar y conservamos envuelto en película de cocina. Puede guardarse en el frigorífico y retirarlo una par de horas antes. Como es una masa rica en materia grasa aguanta más que otro tipo de masa.
Cortamos el brioche en forma de tostadas y acompañamos con algún tipo de mermelada, le va muy bien la de albaricoque o naranja. Tostadas en un tostador también están muy ricas, sobre todo si han pasado varios días y no está tan fresco.

brioche de naranja para desayuno

Link original:Tostadas de brioche de naranja para desayuno

Pastel de calabaza y naranja

octubre 31, 2009 - 3:41 am Comentarios desactivados

Pastel de calabaza y naranjaSam Lawry

… en Todos los Santos
Samhain. “En estas fechas tan señaladas…” toca calabaza.
Estamos en época de calabaza, en la que nos dan calabazas por todos lados. Yo toda mi vida he estado en época de calabazas, aunque para que te den calabazas tendría que haber hecho, por lo menos, alguna insinuación y yo pocas o ninguna he hecho.

Pastel de calabaza y naranjaEstoy usando mucha calabaza últimamente, básicamente para los purés de Teo y para los postres. Mañana mismo (“mañana” es indeterminado) pondré otra receta diferente que (también) me ha encantado. Ésta es más un pastel de calabaza al estilo tradicional con algunos cambios: un poco de queso, leche evaporada+azúcar y aroma de naranja. Estoy seguro que gustará mucho a [email protected] a los que les guste el pastel tradicional que ya he publicado en el blog. Si no tenemos concentrado de naranja podemos sustituirlo por leche evaporada y añadir un poco de ralladura. Con el queso pasa más de lo mismo, puede usarse sólo el puré de calabaza si se desea, sustituyéndolo por puré. Aún así, el queso le da un cuerpo y textura que no tendría si sólo llevase calabaza.

En cuanto a la preparación del puré de calabaza, lo sigo prefiriendo hacer en el horno, pues desprende el exceso de agua con mayor facilidad que si se hace al vapor. Siempre lo aprieto con las manos o una cuchara y dejo escurrir en un colador toda la noche para que suelte el agua.

Pastel de calabaza y naranjaCuando el pastel se hornea durante más de 40 minutos no acostumbro a hacer un prehorneado de la base masa quebrada o dulce, simplemente aumento la temperatura del horno durante los primeros diez minutos para que se haga. Mediante esta técnica evitamos el trabajo añadido de precocer la masa antes de rellenarla. Esta vez, como la tarta debe cocerse a temperatura medio-baja para que se mantenga lisa y se haga por igual, he cocinado con antelación la base durante unos 15 minutos, así evitamos que la tarta pueda quebrarse con el cambio de temperatura. Todo es cuestión de gustos. Como estaba a otras cosas (T) me he despistado con el tiempo que he precocinado la base y me he pasado un poco.
Rica.

Pastel de calabaza y naranja
Brazil!
Sólo soñar despierto me aleja de esta asquerosa realidad, de la opresión de la burocracia del estado, de los recursos y denuncias, de la incompetencia, del estado policial en el que vivimos bajo la supuesta bandera de la democracia y la libertad de expresión, que no de pensamiento. Podemos expresarnos con libertad pero no podemos ejercer nuestros derechos con fluidez y coherencia. Nos ahogan entre papeles y recursos. Es inocente el que tiene un buen abogado, la verdad poco importa. Se ejerce el corporativismo, la falacia y el perjurio sin conciencia. Los cuerpos del estado no sirven al estado, se sirven de él y se aprovechan de los mal llamados “vacíos legales” y las resoluciones eternas. Ante sus mentiras poco podemos hacer, su palabra “vale por dos”, es lo que llaman: “presunción de veracidad”, que se devora a la de “presunción de inocencia” (Art. 24 de la Constitución Española). “Todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros..” (G. O.)

Pastel de calabaza y naranja
Es la lucha por la supervivencia la que hace milagros. Por qué vivir, luchar… por DIGNIDAD, para que la sangre de tu sangre pueda creer en la JUSTICIA, exista o no. Para poder CREER.

Sólo hay algo que asusta a la burocracia del Ministerio de Información (MI): la publicidad, el miedo al cuarto poder. Publiquen una noticia y sus quejas serán escuchadas, por lo demás todo es pura IMPOTENCIA.
El Ministerio de Información me ha informado que el país es democrático y nada corrupto, que no hay malversación de fondos ni apropiaciones indebidas. El abuso de autoridad no existe, es lo que llaman: “poner la cosas en su sitio”.

Ante tal deshumanización, la letra pequeña frente al sentido común, hay que estar un poco loco para poder sobrevivir cuerdo. El refugio de los cuerdos es el soñar, en Brasil, en algo a lo que agarrarse. A los estados les asusta Internet porque no tienen control sobre él, las opiniones fluyen sin control ni censura (por el momento) y hasta ahora siempre habían sido ellos los encargados de crear opinión con el control que ejercían sobre los medios de comunicación. Ahora somos nosotros los que publicamos las noticias y las generamos. Eso debe escocer…

Pastel de calabaza y naranja¿Quién vigila al vigilante? ¿Somos iguales? ¡A la mierda!
Ayer (lunes) fue uno de esos días (otro más) para olvidar. Verme sometido por la mentira, falsedad, incompetencia, INDEFENSIÓN y abuso de la autoridad, está dentro del control y sometimiento que el estado ejerce sobre nosotros. IMPOTENCIA.

Me dirigía al trabajo en coche como cualquier lunes. Subiendo por una vía de dos carriles en el sentido de mi marcha adelanté a un camión a unos 100 Km/h, instintivamente había mirado el cuentaquilómetros ante una visión lejana que se aproximaba. Todo normal, volví al carril derecho y seguí la marcha. Mientras lo hacía pude ver a lo lejos, en sentido contrario de la marcha, a una patrulla de Guardia de Tráfico. Todo (a)normal, nos cruzamos y seguí la marcha. Yo circulaba por el carril de la derecha y estaba separado de ellos por uno central. Un encuentro fugaz, una percepción equivalente a ver desde el arcén cómo un coche circula a casi 200 Km/h (100+100) por el carril opuesto.

Pastel de calabaza y naranjaUnos cuatro kilómetros después (4-5 minutos) llamé a María para que recordase a Myr qué comida tenía que darle a Teo y dónde estaba. Se me había olvidado indicárselo. En realidad, la llamé y me devolvió ella la llamada. Mientras todavía hablaba con María, ya casi entrando en la localidad en la que trabajo (exactamente 5 kilómetros después) veo por el retrovisor a una patrulla de Tráfico con las luces encendidas. Al llegar a la rotonda me indica que me aparte a la derecha y estacione, cuelgo el manos libres y le digo a María. “Tengo que colgar, no sé qué quiere la policía”.

Pastel de calabaza y naranjaSe me acerca un agente de Tráfico con gafas de sol y me dice: “deme su permiso de conducir”. Me bajo del coche, abro la puerta corredera, busco el bolso, levanto el primer cierre, la cremallera y se lo doy. Hace un tiempo que lo llevo en la bolsa de mano por si tengo que usar el coche de María. Nada más dárselo me insinúa: “No nos ha visto, ¿verdad?”. “Sí, nos hemos cruzado en la vía de doble carril”, dije. “Lo voy a denunciar por hablar con el móvil”. ALUCINÉ. Tengo manos libres y la única forma de llamar con el vehículo en marcha es a través de él.

- “¡Pero si tengo manos libres!, ¡pero si el móvil está en la bolsa de mano, en el asiento trasero!”. Impotente y abochornado.
- “No me tome el pelo, hablaba por el móvil cuando nos cruzamos. ¿Cree usted que íbamos a dar la vuelta por nada?”.
- “Me habría estado mesando los cabellos, o posando las gafas (sucias) porque me molestaban los reflejos del sol, rascándome la oreja o, lo más probable, apoyado en el apoyabrazos”.
- “Yo sé lo que he visto”.

Impotente, me dirigí al otro agente para preguntarle y que pudiese corroborar la VERDAD. “¿y usted? ¿Qué ha visto?”.
- “Yo no he visto nada, iba atento a la conducción”. Este agente permanecía sin casi pestañear, mirando al frente, sentado en el asiento del coche y como intentando no intervenir para no boicotear falsa percepción de su compañero. Prefiero pensar que había sido una “mala percepción”, una mentira sería un delito propio de tiempos (no tan pasados) que prefiero olvidar.
- “Mañana ustedes dicen que no llevaba el cinturón de seguridad y ¿cómo podría defenderme? Y si se les da por decir que llevo drogas…” Im-po-ten-te.

Ante tal bochorno busqué el móvil dentro del bolso lleno de cables, una caja de dvd, la cartera o mis (mini)libretas de anotaciones con recetas… les enseñé el móvil para que consultasen las llamadas. No quisieron mirarlas. Les dije: “Inspeccionen el coche, revisen las llamadas del móvil, hagan las comprobaciones oportunas”. Yo ya lloraba de impotencia, incapaz de soportar la actitud PREPOTENTE y CHULESCA del agente, cada vez menos receptivo a medida que le iba dando razones de peso y mi indignación iba en aumento. Incapaz de dar luz a lo obvio. Piensa el ladrón que todos somos de su condición o, mejor, cuando se trata a diario con infractores mentirosos se generaliza olvidándose de uno de los derechos establecidos en la Constitución Española: la presunción de inocencia.

- “Yo sé lo qué é visto, me llega con eso. ¿Me está llamando estúpido? No me da la gana de inspeccionar el vehículo ni me hace falta.”. Me dijo el agente, creo que ya desconfiando de su vista o no queriendo conseguir pruebas que lo inculpasen, perdón, no me inculpasen.
- “Eso lo está diciendo usted. Díganme mis derechos. ¡Qué puedo hacer!”. Ya no podía más, la impotencia me hacía caer las lágrimas.
Me entregó la denuncia, la guardé junto con el permiso de conducción dentro de la bolsa de mano y la dejé dónde estaba, un lugar inaccesible desde el asiento delantero del conductor. Encendí el coche y me dirigía al trabajo. En ese intervalo de tiempo volví a hablar con María, otra vez, a través del manos libres. Lloraba sin consuelo, mientras conducía con normalidad. Colgué el teléfono, aparqué el coche en la puerta del trabajo e intenté secar las lágrimas para que no se me notase demasiado.

No sirvió de nada que llevase manos libres totalmente operativo, en móvil en el bolso, que les solicitase investigasen mis llamadas, nada. ¿Qué presunto infractor seguiría hablando con el teléfono móvil después de ver una patrulla en la distancia? ¿Cómo podría haber estado hablando con María justo antes de la denuncia? ¿Y después? ¿Y mi indignación?
Ante las evidencias no vale nada, ni registro de llamadas, ni testigo (se trata de mi mujer),… Como les dije a los agentes, es un episodio propio de un ESTADO POLICIAL en dónde las fuerzas de seguridad tienen PODER ABSOLUTO para cumplir sus CAPRICHOS.

Después todavía falta la guinda del pastel. Todas las fuentes me adelantan que los recursos serán probablemente serán desestimados, que el agente no se retractará, que podría llegar a mentir si fuese necesario,… Pero no, soy débil y excesivamente sensible, que ese día salió a la luz con mayor facilidad por el cansancio. Pero pocos hechos me causan mayor INDIGNACIÓN que la INDEFENSIÓN y la OPRESIÓN. Lucharé mientras pueda, aún perdiendo dinero, porque lo más sencillo sería aceptar la multa pagando con la reducción, pero sería aceptar una culpabilidad que no tengo. Sería darle la razón al SISTEMA INJUSTO y corrupto. Llegaré hasta dónde pueda, porque el agente se base en una percepción, “le pareció haberme visto”, yo me baso en la CERTEZA y la VERDAD que no contradice a la suya, porque no es lo mismo “creer” o “parecer” que “SER”.

La Constitución dice que todos somos iguales, pero “hay unos más iguales que otros”.

Pastel de calabaza y naranjaIngredientes

Base de masa quebrada (o masa dulce)

  • 250 gr. de harina.
  • 150 gr. de mantequilla (del frigorífico).
  • 100 gr. de azúcar.
  • 1 huevo no grande
  • ½ vaina de vainilla o vainilla en polvo (opcional)

Relleno

  • 2 huevos medio-grandes.
  • 300 gr. de puré de calabaza.
  • 110 gr. de queso crema (puede sustituirse por puré de calabaza)
  • 130 gr. de azúcar.
  • 30 gr. de azúcar moreno.
  • 1 cucharilla de té de canela molida.
  • ½ cucharilla de té de sal.
  • ½ cucharilla de té de jengibre molido.
  • Una pizca de clavo molido.
  • Dos pizcas de pimienta de Jamaica (opcional).
  • 290 gr. de leche evaporada (o nata líquida).
  • 65 gr. de concentrado de naranja (si no se tiene sustitúyase por leche evaporada y un poco de ralladura de naranja)

(1) Preparamos la masa quebrada como normalmente. Mezclamos la harina con la mantequilla, el azúcar y la vainilla, trabajándola un poco hasta que tenga apariencia de pan rallado. Añadimos el huevo y mezclamos lo justo hasta formar una masa compacta. Envolvemos en película plástica de cocina e introducimos en el frigorífico hasta que se endurezca y sea fácil de trabajar.
Engrasamos y enharinamos un molde de 23 cm. (¿?) de diámetro. Retiramos la masa del frigorífico y la extendemos en medio de una bolsa de congelación abierta o algún tipo de papel antiadherente para que no se pegue al rodillo. No debe quedar demasiado gruesa para que se hornee con facilidad. La volvemos a introducir en el frigorífico para que gane consistencia mientras preparamos el relleno.

Nota: cuando una tarta va bastante tiempo al horno, como ésta, no es necesario hacer un prehorneado de la masa. Esta vez lo he hecho pero se me tostó un poco por los bordes. Si decidimos hacer un prehorneado lo haremos depositando papel vegetal y unos garbanzos a para que ejerzan presión sobre la tarta, y horneándola a unos 190º C durante unos 15 minutos, retirando en relleno de garbanzos durante los 5 últimos. Dejamos enfriar.
Como he dicho, el prehorneado no es necesario y llega con dejar la tarta a fuego más fuerte durante los primeros 10-15 minutos de horno.

(2) Relleno. Batimos los huevos con el puré y el queso. Por otro lado mezclamos los azúcares, las especias y la sal y se lo añadimos a la mezcla de huevo. Añadimos esta mezcla sobre la mezcla de huevos. Vertemos la leche evaporada (o nata si no tenemos), mezclamos bien y cubrimos la base, prehorneado o no.
Si hemos realizado un prehorneado de la base: introducimos la tarta en el horno precalentado a 165º C y dejamos cocer durante unos 40-45 min, aprox., hasta que haya cuajado. Al final del horneado podríamos comprobar el punto de cocción pinchando con un palillo.
Si no hemos realizado el prehorneado la introducimos en el horno precalentado a 200º C y pasados 10-15 minutos bajamos la temperatura hasta los 165º C. Retiramos la tarta pasados unos 40-50 minutos, aprox., dependiendo del tamaño.
Dejamos enfriar totalmente antes de introducir en el frigorífico. Yo la prefiero fría, incluso está mucho mejor pasados unos días (gana sabor).

Link original:Pastel de calabaza y naranja

Tarta de queso, chocolate y naranja

octubre 5, 2009 - 3:33 pm Comentarios desactivados

Tarta de queso, chocolate y naranja¡Por fin!
Pepe esponja ya llegóoooo

¿Estáis listos chicos?
¡Sí, capitán!
¡Más fuerte!
¡¡Sí, capitán!!
Uuuuuuuuuhhhhh!

¡Él vive en la piña debajo del mar!
¡Pepe Esponja!
¡Su cuerpo amarillo absorbe sin más!
¡Pepe Esponja!
¡El mejor amigo que puedes tener!
¡Pepe Esponja!
¡Igual que los peces él puede flotar!
¡Pepe Esponja!
¡Listos!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe Esponja!
¡Pepe esponja ya llegó…!
Ja, ja, ja, ja, ja….
Tu, tu, tu, tu-ru-rúuu

Tarta de queso, chocolate y naranjaPodría volver a extenderme en mis disculpas o empaparme en mis penas hablando de lo “desgraciado” que soy y el poco tiempo que tengo para vivir. Miserias. Todo puro egoísmo, sin más, “te quejas de vicio”, dirían algunos.
Un día de septiembre, día del Alzheimer, me dirigía en coche al trabajo. En una emisora de radio, probablemente RNE, un hombre contaba someramente cómo, día a día, realizaba una sería de tareas programabas para hacer más llevadera la vida de su mujer enferma. ¡Y yo me quejo!, pensé…

Tarta de queso, chocolate y naranjaMis carencias he tenido, y mis penas he pasado, me imagino que como muchos de aquellos que hemos navegado entre las aguas de la transición democrática en el rural gallego. ¿Y qué? ¡Levanta la cabeza y mira hacia delante!, olvídate de tu pasado y presente más doloroso. Piensa en todo aquello que todavía puedes hacer, en el placer de la lectura, el cine y la música, que estoy seguro volverá. En todos aquellos momentos en los que podrás volver a revolcarte en el barro con tu hijo, sin preocuparte de manchas ni lavados. ¡Vive y sé feliz!, que como sigas así te pasarás mitad de la vida lamentándote y dejando pasar oportunidades. Empieza por apuntarte a alguna actividad atractiva que te exija un orden y te OBLIGUE a olvidarte de la vida por una hora, si no puede ser pintura que sea música, si no puede ser música que sea deporte.
Olvídate de las trabas de los que te presionan y te exigen más de lo que puedes dar. Mira a BOB esponja, tan optimista e ingenuo, pierda su hogar o sufra cualquier calamidad. ¡Optimismo!, esa es la palabra. Veamos la lista de tareas para hoy (decía Bob): “Ir al trabajo, ir al trabajo, ir al trabajo….” “Bien!”. ¿Que tu mejor amigo es una descerebrada estrella de mar? No lo juzgues por su cerebro, hazlo por su amistad.

De las cosas buenas que tiene ser papá, de las pocas ;-) , es descubrir series infantiles de dibujos que tienen una dosis de imaginación, creatividad y humor a la altura de los clásicos guiones de Hollywood. Hay que ser sólo un poco perspicaz y con tendencia al humor negro, a veces demasiado sutil.

(…)

Tarta de queso, chocolate y naranjaYa no. Otro día de esos en los que te levantas antes de las siete y todavía no te has sentado a las once de la noche. Otro día de esos en los que pasas de dar el desayuno a preparar la comida, a un largo paseo bajo la lluvia (¡por fin!) con Teo porque María tiene un deber inexcusable, a labores de bricolaje porque María abrió un cajón con demasiada efusividad, a preparar la cena y la comida de mañana, que llegaré a las tres y tendré que irme a las cuatro porque hay reunión de la CCP (URSS), a un párrafo para el blog y a unas páginas para la clase.
Pero mañana promete ser mejor. Empezaré temprano, a las cinco y media, volveré a las tres de la tarde, acabaré de preparar la comida y volveré al trabajo. Cuando vuelva estaré con Teo (por fin) hasta la hora del baño mientras María prepara unos informes. Después tocará preparar la cena y el puré de Teo, toca Pavo. Será muy tarde pero, si Dios quiere, publicaré (¡por fin!) mi primera receta en mucho tiempo.

Porque…. No sé por qué (o sí) he vuelto con este postre. Tal vez por ser uno de los últimos, porque todavía lo tengo en la memoria y porque está escrito en un papel localizable (mi mini libreta Ratatouille). Tal vez porque me ha gustado mucho, porque ha quedado con una textura muy suave y tierna, no como alguna similar que me resultó ligeramente apelmazada y compacta. Ésta no, ésta es muy suave y cremosa. Porque es fácil y porque el sabor a naranja le queda muy bien.

Tarta de queso, chocolate y naranjaEl amor en los tiempos de cólera
¡Mr. Hyde! Me ha vuelto a pasar, en las mismas circunstancias de cansancio, estrés, agotamiento, de impotencia, después de muchas horas despierto (pero dormido)… he vuelto a romper a llorar en soledad. He explotado, soy culpable. ¡Qué importante es dormir!, descansar…

Volviendo del trabajo de tarde, la susodicha reunión, estaba desesperado por llegar para tener a Teo en mis brazos. Como todos estos días de obras que no se saben a dónde van, el acceso al garaje por la parte inferior de la calle estaba cortado con una señal de prohibido el paso y dos coches se dirigían hacia mí cortándome el paso. Después de dar la vuelta a la manzana veo con sorpresa otra señal de prohibido… ¿por dónde entro? Por aquí, me imagino. ¡No!, ¡ambas señales se contradicen! ¿Qué hago? Lo de los últimos días, entrar por la parte superior. Si por abajo me impedían el paso dos coches que se dirigían hacia mí, por arriba empiezan a salir de los garajes dos coches más. No hay vuelta atrás, la vía es estrecha, ¡tengo que llegar a tiempo! Difícil apartarse, pero el coche que tengo frente a mí tampoco lo hace. Impotencia, desesperación, cansancio,… chillidos, caos, descontrol. ¡No puedo más! Ya desesperado y empapado por la lluvia, apago el coche a la puerta del garaje y, después de retirar una de las señales, rompo a llorar. Por impotencia, por sensación de culpabilidad, porque he dejado de ser dueño de mi tiempo, porque las circunstancias me devoran y me sacan de mis casillas, porque he vuelto a dejar de ser yo y no me he reconocido. ¿Dónde estás Pepinho? ¿Hacia dónde te llevan? ¿Qué ha sido de ti? Por favor, no cambies, no te hagas mayor.

Tarta de queso, chocolate y naranjaLa estatua de sal
Un día de septiembre.
Santiago, Praza PrateríasMe he cruzado con alguien que no veía desde hace exactamente 21 años, sólo un pequeño cruce de miradas. Tras esos ojos tímidos seguía viendo a la misma persona, la misma inocencia y dulzura, no podría decirse lo mismo de la mía, más triste, cansada y decepcionada (todavía). Me giré esperando un pequeño gesto o una sonrisa, no hubo respuesta. Ella siguió su camino incapaz de reconocer en la cercanía una mirada y un gesto nada esquivo, no como antaño, y decidido. Si no cambiamos es la vida la que nos hace cambiar sin quererlo, aun conservando toda nuestra esencia.

Cuántas miradas que se entrecruzan, cuántas huídas momentáneas hacia el suelo, incapaz de sostenerlas. Siempre, a veces llegando a un estúpido rubor. Cuántas veces habrás vuelto la cabeza esperando una respuesta o cuántas más habrás aguantado o te has vuelto en el último momento, justo antes de dar la vuelta a la esquina. ¡No te gires!, te dices. Hay ojos a través de los cuales se puede observar más allá, casi llegando al alma y al corazón de la propia existencia, radiografiando cada segundo de tu pasado.

Tarta de queso, chocolate y naranjaDos veces en la misma semana es demasiado. Los cruces diarios son constantes, uno tras otro, sin vida ni sustancia. Cuando llega ese momento en el que la mirada es algo más que una simple curiosidad, una mirada más fuerte que la tuya, la apartas de tu camino de inmediato, queriendo evitar que dicha mirada pueda llegar más allá de lo trivial y visible, que pueda hacer una lectura instantánea de tus miedos, tus sentimientos y tus dudas. Sólo los más fuertes son capaces de sostenerla y desnudar su vida sin pudor frente a la otra que ya lo ha hecho desde el primer momento.

Me he convertido en una estatua de sal.

Tarta de queso, chocolate y naranjaIngredientes
Base
No podría precisar la cantidad exacta empleada, sólo que no debe quedar demasiado graso ni muy una base no gruesa.

  • ~150 gr. galletas tipo Digestive.
  • ~50 gr. mantequilla fundida.

Relleno

  • 300 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 250 gr. de azúcar.
  • 2 huevos grandes (=120 gr.)
  • 50-55 gr. de concentrado de zumo de naranja [*].
  • 160 gr. de chocolate al 60% de cacao (Nestlé Ecuador ).

Nota [*]. He usado la marca comercial: “Menos es más”, de Coca Cola Company. Un concentrado de zumo que está pensado para hacer zumos con seis partes de agua por una de concentrado. En la tarta conseguimos todo el sabor (equivalente a más de 600 ml de zumo de naranja) sin añadir exceso de líquido.

Cobertura

  • 15 ml. de concentrado de zumo de naranja.
  • ~170 gr. de nata fresca espesa (30% MG.).
  • 40 gr. de azúcar.

(1) Precalentamos el horno a 160º C. Base. Preparamos un molde “desmontable” de 20 cm. de diámetro forrando la base con papel vegetal de hornear, engrasando y enharinando ligeramente la base y las paredes del molde. Retiramos el exceso de harina con un ligero golpecito. Trituramos las galletas con triturador de cuchillas hasta hacerlas polvo. Fundimos la mantequilla durante unos segundos en el microondas y la añadimos a las galletas, añadiendo la cantidad justa, de modo que no quede demasiado compacta. Cubrimos la base del molde de modo que no quede demasiado gruesa, más bien fina.
Introducimos en el horno durante unos 10 minutos mientras seguimos preparando el resto de la tarta, así quedará más compacta y no se deshará. También podría introducirse en el frigorífico.

Tarta de queso, chocolate y naranja(2) Relleno. Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas en pequeños intervalos de unos segundos, hasta que al remover con una espátula se derrita con relativa facilidad.
Retiramos la base del horno y, sin apagar el horno, depositamos agua en la/s bandeja/s para preparar el baño María.
En un cuenco grande mezclamos delicadamente el azúcar con el queso hasta que no tenga grumos y forme una crema homogénea. Añadimos los huevos, uno a uno, mezclando suavemente con un batidor de varillas. Vertemos el concentrado de zumo, mezclamos. Por último, añadimos los 160 gr. de chocolate fundido, mezclando con cuidado y sin que coja aire.

(3) Rellenamos el molde de la tarta, introducimos en el horno precalentado y horneamos durante 50 minutos. Dejamos dentro del horno un poco más, entre un cuarto de hora a media hora, para que no se baje de inmediato y siga haciéndose. Como estaba a otras cosas lo he dejado más tiempo, obteniendo un resultado igual de jugoso.
Introducimos la tarta en el frigorífico durante toda la noche. Mejor durante toda la noche o un par de días después, gana sabor.

(4) Cuando haya estado algo en el frigorífico la cubriremos con la cobertura. Para preparar la cobertura mezclamos la nata con el azúcar, cuidadosamente para que no so vuelva demasiado fluida. Añadimos el zumo concentrado y cubrimos la tarta, alisándola o dándole una apariencia más o menos rústica. Dejamos que enfríe en el frigorífico durante toda la noche.
Yo he preparado la cobertura con antelación y he cubierto la tarta con ella para facilitar el trabajo.
La cobertura contrasta muy bien con el resto de la tarta.
Realmente, me ha encantado.

Tarta de queso, chocolate y naranja

Link original:Tarta de queso, chocolate y naranja

Pudin de plátano/Bizcocho de plátano

junio 30, 2009 - 4:08 pm Comentarios desactivados

Pudin de plátanoClaro de luna

El plátano sigue siendo sensacional…
Tener un bebé en casa es tener el frutero y el frigorífico repleto de fruta y alguno de esos potitos preparados que nos sacan del apuro cuando queremos salir de casa o estamos un poco apurados de tiempo. En nuestra casa, conservando la costumbre y ese gusto heredados de mi padre, la fruta nunca ha faltado, me encanta y me la devoro con suma facilidad, salvo, curiosamente, el plátano, que raras veces como y sólo hago uso de él en postres, en dónde pasa a ser una de mis frutas preferidas. Con las fresas, en cambio, me sucede al contrario, me encantan, pero en postres pierden mucho de su sabor y no me convencen tanto como las frambuesas, por ejemplo. A María no le gusta demasiado la fruta, salvo un kiwi o mandarina por la mañana o algún plátano de vez en cuando.

Pudin de plátanoDesde que hemos empezado a darle fruta a Teo, en el frutero nunca faltan plátanos y otras frutas maduras de fácil digestión. Durante estas semanas he empezado a hacer varios platos con plátano, la mejor forma que he encontrado para comerlo. En sucesivas semanas, e intentando no ser demasiado pesado, pondré intentaré poner recetas que lleven plátano, aún a costa de que no sea al gusto de todos.

El aspecto, esponjosidad y textura de este postre es de un bizcocho tipo pudin, aireado y húmedo, con aceite y sin mantequilla. También he sustituido parte de la levadura química por bicarbonato, como hago muchas veces (en tortitas, por ejemplo) cuando deseo una masa aireada y sin sabores remanentes “extraños”. La levadura química está compuesta por gasificantes (bicarbonato sódico) más antioxidantes, acidulantes… Los primeros le dan esponjosidad, los segundos favorecen la textura y la conservación del postre.
Lo que me interesa en los bizcochos o tortitas es que la masa quede bien aireada (provocado por un gasificante como el bicarbonato), pero, debido a los efectos de los huevos y materias grasas, una cucharilla de levadura química puede ser más que suficiente para favorecer la conservación y mejorar su textura. Con las galletas puedo hacer al contrario, me interesa que la masa tenga una textura crujiente y sin demasiada esponjosidad, por ello puedo llegar a sustituir parte de la levadura química por crémor tártaro.

Pudin de plátanoComo casi todo este tipo de pudines y bizcochos, gana sabor y gusto con el paso de dos o tres días. Yo prefiero conservarlo en el frigorífico y lo retiro una hora antes de tomarlo. Muchas veces lo acompaño de una salsa, que puede ser con plátano y caramelo, pero esta vez lo he cubierto de una suave capa con un ligero sabor a vainilla y queso que le ha quedado perfecta.

Pudin de plátanoPío, pío, piiii, pío, pío, piiii
“… ya verás que divertido”. Quisiera hacer un llamamiento de especial desesperación a todos los constructores de juguetes para bebés. A esos que diseñan sonajeros, gimnasios, mantas de actividades, juguetes, pío-píos, mamá patas, hamacas o cualquier instrumento sonoro de uso durante el primer y segundo año de vida de un bebé. ¡Por favor! ¡No pongan esa música estridente, punzante, desafinada y machacona, que suena como la guitarra de Chikilicuatre tocada por el pianista de Cine de Barrio! Si aún fuesen unas sonatas con tonos reales… ¡si pueden los móviles me imagino que se podrán poner en juguetes y sonajeros!

Porque quienes lo sufren somos los papis y demás personal al cargo. Ellos no se cansan de darle al botoncito que hace sonar esos sonidos machacones, una y otra vez, incansables y sin ningún síntoma de agotamiento. “Pío, pío, piii…, pío, pío, piiii… ya verás que divertidooooo”.

Pudin de plátanoHibernación
Hoy domingo, hace unos pocos minutos, a altas horas de la madrugada (ya son las tres y media), me he acercado al ordenador de sobremesa al que llevaba mucho tiempo sin prestarle la mínima atención. Lo había encendido para que María preparase unos informes y allí se había quedado, stand by, esperando a que lo inspeccionase después de tanto tiempo en el olvido. Hacía más de un año que no lo utilizaba, sólo un par de veces para comprobar alguna aplicación en Linux. Quedaba poco espacio en el disco duro y me puse a buscar la causa, a la caza de archivos inútiles que pudiese borrar sin miedo. Me encontré con fotos del pasado, de hace dos o tres años, de platos cuyas recetas no habré escrito o si lo he hecho me resultaría muy difícil encontrar (donuts al horno, codornices, panes de varios tipos, un Kougelhopf,…). De las imágenes, lo que más me ha llamado la atención es la deformación del paso del tiempo. He intentado comparar esas pocas fotos en las que aparecía (siempre soy el fotógrafo) con la imagen física y mental actual que tengo de mí. No me reconocía.

Si tuviese que organizarlas en secuencia temporal me resultaría imposible, acabaría por agruparlas por meses y no por años, porque la evolución física sólo podría comprobarse entre los mismos meses de diferentes años. Como las vetas de los árboles o las capas de las rocas sedimentarias, han sido las circunstancias personales relevantes las que me han dejado marcas en el rostro, arrugas y envejecimientos acelerados por hechos trascendentales. Este año ha sido el nacimiento de Teo, que me ha marcado por dentro y dejado ciertas dosis de gravedad por fuera. Otras, una crisis personal, un decaimiento, una pérdida,..

Pudin de plátanoHe visto fotos en Praga, en las que ni me reconozco. En NY, anterior, aparece un Pepe en el que puedo reconocerme con más nitidez. En otras muchas fotos pueden verse a familiares, a amigos y a María. También ella ha cambiado, pero de un modo más lineal y constante, más equilibrado.

El fondo de escritorio es una foto realizada en Estocolmo. Nunca me había fijado en los detalles, sólo en el encuadre de una pequeña plaza presidida por unos árboles y circundada por unos bancos de madera. Acercándose por el centro aparece una mujer que está a un paso de la tercera edad. A la derecha, he ahí en dónde reside mi pequeño descubrimiento, pueden verse sentados en un banco a una joven, quizás pasados los treinta años, y a un señor de mediana edad. La mujer, sentada a escasos dos metros del varón, esta girada dirigiendo su mirada hacia el hombre en gesto de conversación. El hombre parece fijar su mirada hacia la cámara mientras habla. Más a la derecha hay otro hombre que ejerce de mero espectador dejando pasar el tiempo sentado en la repisa de una ventana baja.
He visto la foto muchísimas veces, pero sólo ésta me ha venido a la mente la conversación entre dos amantes en la clandestinidad. Él mayor que ella, ella más pasional y entregada. Podría ser un encuentro casual y una conversación de lo más trivial, pero no me lo parece o prefiero pensar que no lo es. La distancia marcada aparenta cierta discreción, recato público y pasión contenida, pero el gesto de la joven es de lo más cordial y entregado. La imaginación me lleva todavía más, hasta el punto de ver sus otras vidas, aquellas que en la rutina viven sin pasión, las que les ha tocado vivir porque las circunstancias les han empujado a ello. Él nunca se atreverá a dejar a su esposa, porque vive en la seguridad y tranquilidad de una mentira aceptada por ambas partes, ella lo dejaría todo si él se lo pidiese, algo que nunca hará.

Pudin de plátanoComo si fuesen vacaciones
Hoy ha sido mi último día de trabajo hasta el curso que viene. Otros años habría estado rebosante de felicidad, liberado de tanta tensión y leyendo mis primeros ladrillos del verano, época en la que se practica una lectura menos sesuda y más leve. Pero no, este año no tengo esa sensación de liberación ni me subo por las paredes planificando qué haré durante esas horas en las que María todavía trabaja. Las vacaciones reales son un concepto de la infancia que para un adulto puede resultar prácticamente utópico.
A medida que he ido teniendo más responsabilidades, algunas tan leves como hacer la comida o lavar los platos, durante todos los días te ves abocado a un sinfín de tareas no remuneradas, ni tan siquiera consideradas socialmente. Como muchas de esas madres de casa que han sacrificado su vida día a día, ocupando cada segundo en planificar y organizar las labores de casa. Por no hablar de los hijos, su presencia multiplica por un millón las responsabilidades y cada segundo de tu vida hasta que alcance la independencia afectiva se le tiene que dar un soporte que, dependiendo de la edad, puede llegar pesar como una losa sobre tu tiempo.

Hoy, lunes 29 de junio, hemos tenido el último Claustro del curso. Nuestro departamento, una vez más, se ha visto con una carga de trabajo que requiere nuestra presencia durante muchas más horas que la mayoría del personal docente. Para más, el próximo curso empezaremos ya en septiembre, con los alumnos de ESO y Bachillerato, cuando otros años teníamos todo el mes para preparar y organizar las clases hasta que los estudiantes empezasen a principio de octubre.

Pudin de plátano(…) Creo que hace mucho que no me necesitaba tanto tiempo para escribir una receta. Para cada palabra he necesitado encontrar ese momento de calma que durante el día es casi imposible. El correo ya ni lo he leído, salvo rarísimas y puntuales excepciones. La receta que presento es una que fue realizada el 12-13 de junio, hace más de quince días.

Ayer domingo por la tarde reapareció el sol para que pudiese dar un paseo con Teo y conseguir que durmiese mientras María repasaba un informe. Todavía con la ropa de deporte y descuidado, llevé a Teo a unos de los rincones próximos que más me gustan: El Campus Sur (antes era simplemente: “El Campus”). Cuando estudiaba me encantaba pasar de camino a la facultad por la proximidad de los Colegios Mayores, justo al lado de la (incomprensible, inútil y surrealista) pista de hockey sobre hierba. Nunca he entendido la utilidad de esa pista, aquí, en donde la tradición y afición por otro hockey que no sea sobre patines es inexistente. Pensaba que era una de esas concesiones que dan muchas Universidades al elitismo, como esa manía de practicar deportes minoritarios como rugby o soccer en algunas universidades estadounidenses. Pero es bello, ese campo de pequeña hierba segada, siempre libre y vallado es una estampa curiosamente hermosa, las pocas veces que he visto a gente (ayer unos niños) juganban al fútbol.

Campus SurCampus Sur
Una tarde de domingo de finales de junio en el campus es difícil encontrar estudiantes, sólo aquellos que se acercan a jugar al tenis o al baloncesto. Los únicos, el personal investigador que ultima la presentación de un trabajo o prepara un artículo para algún congreso. Ahora todavía puedes encontrarte con una multitud de estudiantes en la nueva biblioteca al lado de la Facultad de Derecho, allí los estudiantes aplacan sus nervios cara a los últimos exámenes debatiendo apoyados en la barandilla que flanquea la entrada.

Ha pasado más de una hora y Teo sólo ha abierto los ojos para comprobar que seguía con él, echando una ligera sonrisa y volviendo a dormirse de inmediato. No ha habido necesitad de hacer absolutamente nada en especial, el tranquilizante sonido ambiental era más sedante que cualquier canción. Para abstraerme del entorno y olvidarme, he puesto música en mis oídos procedente del reproductor MP3 que incorpora el móvil.

Pudin de plátanoBizcocho de plátano/pudin de plátano

  • 125 gr. de harina (normal)
  • 1 cucharilla de té de levadura química (Royal)
  • ½ cucharilla de té de bicarbonato sódico.
  • ½ cucharilla de té de sal.
  • 1 cucharilla de té de canela.
  • 230 gr. de puré de plátano (~dos grandes)
  • 170 gr. de azúcar.
  • 110 gr. de aceite de oliva suave.
  • 2 huevos grandes.
  • 5 gr. de extracto de vainilla.

Nota: ¿por qué mido las especias y las levaduras en cucharillas de té? Porque no tengo balanza de precisión y una cucharilla de té (~5 ml) me sirven como referencia para poder repetir el postre con relativa exactitud en un futuro.

(1) Precalentamos el horno a ~180ºC. Mezclamos los ingredientes secos: harina, levadura química, bicarbonato, sal y canela. Reservamos.
Hacemos puré con varios plátanos, unos dos grandes, y lo vertemos en un cuenco hasta obtener 230 gr., añadimos el azúcar, el aceite, los huevos y la vainilla. Con una batidora eléctrica emulsionamos la mezcla hasta que se formen unas burbujas. Añadimos la mezcla de harina y batimos poco a poco con ayuda de un batidor manual. Vertemos en un molde cuadrado de unos 20×20 cm2.
Horneamos durante unos 25-30 minutos o más, hasta que al introducir un palillo, cuchillo o similar salga limpio. Dejamos enfriar mientras preparamos la cobertura e introducimos en el frigorífico. Estará más rico después de un par de días.

Cobertura al queso y vainilla

  • 100 gr. de azúcar polvo (lustre).
  • 40 gr. de queso crema, estilo Philadelphia.
  • 25 gr. de margarina.
  • 5 gr. de extracto de vainilla.
  • ~10 ml. de zumo de naranja recién exprimido.

(1) Mezclamos todos los ingredientes en un cuenco, exceptuando el zumo de naranja. Batimos con un batidor de varillas hasta que forme una pasta homogénea, añadiendo un chorrito de naranja, el necesario para que tenga una densidad media. Cubrimos el bizcocho e introducimos en el frigorífico.

Link original:Pudin de plátano/Bizcocho de plátano