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Miss Universo 2010, la mexicana Jimena Navarrete

agosto 24, 2010 - 1:06 am Comentarios desactivados

jimenanavarrete.jpgEnciendo el ordenador y me encuentro de frente con una de las noticias del día, se celebró Miss Universo 2010 y ya tenemos ganadora. Espectacular y una de las misses más guapas que conozco, la mexicana Jimena Navarrete se hizo con la corona y este año no creo que pongan pega alguna.

Ha sido un concurso ganado casi por los pelos ya que detrás de la ganadora iba con muy corta ventaja Miss Jamaica. Ha sido la pregunta del jurado la que ha venido casi a desempatar entre las dos y la respuesta de la mexicana les gusto más y no era tan de cajón. Pero nosotras no estamos para valorar respuestas de jurados, os voy a enseñar algunas imágenes de Jimena Navarrete para fijarnos bien en su cabello y en su maquillaje, ¿te vienes?.
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Bizcocho de calabaza y zanahoria

noviembre 9, 2009 - 5:12 pm Comentarios desactivados

Bizcocho de calabaza y zanahoriaUn mundo ideal… con gotas de lluvia

En mis trece
… ¿ya es mañana? ¡Qué rápido pasa! “Ayer” decía que publicaría otra receta de calabaza (lo siento para aquellos a los que no le guste), sencillísima (lo que más pereza puede dar es preparar el puré de calabaza) y riquísima, por lo menos para mis gustos, que, como me gusta decir, “cada cual tiene los suyos”. Mirad, hasta estaba Teo conmigo mientras lo hacía.

Bizcocho de calabaza y zanahoria Estoy seguro, casi seguro (no se puede estar seguro de nada), que ya he hablado del tema de las cucharillas de té. Me gusta presentar las medidas por peso, incluso los huevos, pues la diferencia de usar dos huevos grandes a unos pequeños puede estar en unos 40 gr. (o más), y eso es mucho en repostería. Con las especias, sales, levaduras químicas,… hago una excepción. ¿Por qué?, porque en muchos casos estamos hablando de cantidades de 2-3 gr. y con la precisión de las balanzas de cocina (+- 1gr.) el margen de error es muy grande, próximo al 50%, que podría hacer que nos quedase un poco fuerte, salado o sin sustancia.
Como no todo el mundo puede tener una balanza de precisión, desde que he comprado las cucharillas medidoras (una cucharilla de té ~4,9 ml) las uso para intentar precisar algo más estas cantidades y no equivocarme la próxima vez que prepare un postre/plato. Las especias usadas en este bizcocho son la combinación que más me gusta combinar con la calabaza: canela, jengibre molido, una pizca de clavo y, si puede ser, un poco de pimienta de Jamaica. Por lo demás, cada cual puede escoger la mezcla que más le guste o traerse del extranjero las llamadas “especias de calabaza”.

¿Os gustan los bizcochos/pasteles de zanahoria? Pues a por ello, que con la calabaza todavía mejor (o casi). Por temas de tiempo no le he puesto ninguna cobertura, sólo algo de azúcar glasé. Si se tiene algo de tiempo puede ponerse una ligerísima capa de alguna de esas combinaciones que se emplean para las de zanahoria.

Bizcocho de calabaza y zanahoriaLa verdad sobre perros y hombres
Cuando te suceden estas pequeñas injusticias, porque si las ves desde fuera pueden parecerlo, te planteas grandes dudas sobre la verdadera condición del ser humano y la sociedad tan irreal en la que vivimos. Lo peor que le pueden pasar a las injusticias del día a día es que nos acostumbremos a ellas y las tildemos de simples “daños colaterales”.

Debajo de la realidad que se nos muestra en los medios está la verdadera realidad, la de millones de personas que no tienen medios para sobrevivir o están bajo el sometimiento absoluto de un estado opresor. Eso no implica que mi indignación sea injustificada, más bien la realza, pues ningún estado de los que se llaman “democráticos” está libre de basura, sólo que no la hacen pública.

Bizcocho de calabaza y zanahoriaNo hay día que no sienta vergüenza de ser hombre, consumidor y depredador. Me han dicho que no hay petróleo en Somalia, o si lo hay no hay posibilidad de echarle mano. También me han dicho que no hay mujeres en El Congo, o si las hay no valen nada. Me he enterado que no hay medicamentos, o si los hay son falsos y de multinacionales extranjeras que comercializan sin escrúpulos con la vida de millones de personas. Pero heme aquí, en mi burbuja de plástico, preocupándome por la memez de un estúpido agente de la inseguridad que ha hecho uso del abuso de poder bajo la ceguera de las autoridades que lo alientan.

Me pregunto qué podría esperarse de una democracia orgullosa de una falsa Transición, en la que los verdugos de la dictadura pasaron a formar parte del grueso político-democrático. Impensable, ¿qué pensaríais si Rudolf Hess hubiese formado parte activa de la política en la reconstrucción alemana? Sé que muchos de los que lean esto dirán que no son comparables, sí, los que no saben ni conocen el significado de la palabra “fusilar”. Se conjuga así: yo fusilo, tú fusilas, él fusila, nosotros fusilamos, vosotros fusiláis, ellos fusilan…
En España nunca se ha perdido del todo ese modo caciquesco de hacer política, incluso durante mucho tiempo se ha llegado a considerar algo relativamente “normal”. Mexan por nós e temos que dicir que chove.

Bizcocho de calabaza y zanahoriaRaindrops keep falling on my head
Quién diga que en Galicia “no hace tan mal tiempo” es que no ha vivido aquí o en su vida no ha salido de Galicia. Cierto es que cuando llueve durante dos días seguidos solemos decir: “¡menuda semana!” o cuando llevamos cuatro o cinco días soportando la lluvia nos apresuramos a comentar: “¡menudo mes!”. También sucede que cuando hace mal tiempo en “España” a nosotros nos toca el anticiclón en pleno golfo de Vizcacha, hecho que por desgracia eso sucede muy pocas veces.

Pero no, aquí cuando llueve no para o, si lo hace, es sólo para que vayamos a comprar el pan. Cuando era más chico me daba igual, hasta me gustaba. Iba al cine, me quedaba en casa leyendo, dibujando o viendo una película. Todo me hechizaba, mirar caer las gotas de lluvia por los cristales, caminar bajo la lluvia, pasear por la playa con temporal… Ahora mucho ha cambiado, el ratito que puedo salir a correr resulta insoportable, calado hasta lo huesecillos del oído y con las manos tan tiesas que soy incapaz de subirme la cremallera. Por suerte, el pantalón de deporte no tiene cremallera… Con Teo la lluvia es todavía peor, él quiere salir a que le dé el aire, la casa se le queda pequeña.

Bizcocho de calabaza y zanahoria(…)

Jueves, casi viernes. Rectifico, la lluvia en Santiago no está tan mal, hasta es hermosa. Hoy no he tenido más remido que salir a correr a las diez y media de la noche entre la lluvia, ahora orvallo. Al principio me pareció desagradable, pero en cuanto pasé por la zona vieja todo cambió. Nuestros antepasados eran lo suficientemente inteligentes y, sobre todo, poco avaros como para construir las casas con soportales, como Bolonia.

La lluvia era cada vez más menuda. El suelo de las calles, casi desiertas para ser jueves por la noche, reflejaba la luz de las farolas. Sólo en la Plaza de Platerías el equipo de rodaje de “The Way” iba y venía trayendo material al improvisado estudio de rodaje que habían montado en la Oficina del Peregrino. Al terminar, los taxis circulaban llevando a los miembros del rodaje.

Hace unos cinco años, no puedo precisarlo con exactitud (aunque tenga un recorte de periódico al que ahora mismo me da mucha pereza alcanzar), mientras paseaba solo por la Alameda una tarde de primavera, me encontré con Martin Sheen. No soy mitómano ni acostumbro a pedir autógrafos, pero estos encuentros casuales e inesperados me parecen emocionantes. Los de los aeropuertos son vergonzosamente distantes y pudorosos.
Lo abordé de inmediato, ésa es la palabra, “abordar”. Él miraba al cielo y al horizonte, recién había cruzado el paso de peatones que separa el casco antiguo del parque. Entonces sí que era mitómano “cinético”, en eterno movimiento del cine a casa. Martin Sheen, fue muy agradable y cordial aguantando a un pesado cómo yo. Empecé preguntándole por su origen gallego, que él reafirmó con cierto orgullo (mayor era el mío); después, como cualquier estúpido periodista de pocas luces, le comenté cuánto me gustaban “BadLands” o “Apocalypse Now”. Muy atento, se mostró receptivo y respondió a mis comentarios. Por entonces aún coleaba la guerra de Irak, me firmo un papel y al lado escribió: “Peace”, esto es, “Bush, deja de hacer guerras preventivas”.
En lo que a mí respecta, puedo asegurar que no fue un cumplido, “Malas tierras” y “Apocalypse Now” están entre mis películas preferidas. Curioseando en una mini biografía he podido leer esta frase suya: “I love being Spanish as much as I love being Irish, and I really love being Irish” (es hijo de padre de la zona de Santaigo y madre irlandesa). En su DNI todavía sigue figurando su nombre español: Ramón Estévez.

Otro encuentro de los llamados curiosos fue encontrarme con Santiago Segura en pleno Piccadilly Circus un fin de año. En otras circunstancias no lo hubiera parado, ésta, por curiosa, le hice una foto. Son muchos: un casi-accidente en una rotonda con/contra Luis Tosar, una grabación de un corto a 200 m. de mi casa con Óscar Jaenada, un James Brown en silla de ruedas, una Beyoncé (bajita, no me creo que mida 1,68) en Rockefeller Center…

Bizcocho de calabaza y zanahoria(…)

Ayer jueves fue otro de esos días de lluvia por todos lados, de la que moja y empapa por fuera y por dentro. El miércoles me había acostado tarde, no recuerdo la hora exacta, y me levanté en cuanto Teo empezó a hacer los primeros ruidos de atención. Eran las 6:40 de la madrugada. Jugué con él mientras esperaba a que llegase el tiempo de su desayuno. Antes, una ducha rápida mientras Teo jugaba por el suelo del baño con un tubo de pasta de dientes y un cepillo.

A las siete y media le di el biberón y se despidió de María mientras Myr entraba por la puerta. Salí a trabajar a las ocho y cinco. Como todos los jueves, volví a la una, le calenté la comida que había preparado la noche anterior y salimos de inmediato a comprar pescado para preparar la comida a María. Como los jueves trabaja por la tarde, llega antes que normalmente, a eso de las tres menos cuarto. Había acabado de hacer la comida justo cuando María entraba por la puerta. Salí a correr poco más de una hora, el tiempo que ella estuvo en casa. Cuando volví Teo dormía la siesta y ella salió al trabajo. Me duche de nuevo y salí con Teo a pasear bajo la lluvia, aprovechando para hacer la compra. Fuimos a dejar y recoger unas fotos, entramos en la tienda de gominolas a comprar bolas de chicle y, como llovía, decidimos (decidí) entrar en algún local a pasar el rato mientras esperábamos. A las ocho de la tarde volvimos a casa, jugamos un ratito y le preparé el baño. Entonces llegó María para darle unos besos e irse a clases de aerobic. Lo bañé, le di la cena y lo acosté casi dormido. “Que descanses, dulces sueños”.

Cansado. Tenía que preparar las lentejas que me había pedido María (y le encantan) para el viernes. Cuando acabé sonó la llave de la puerta. Era M que volvía de clases. Yo también necesitaba algún tipo de vía de escape de la rutina, me apunté a clases de gaita, pero, como el primer día me adelantaron una hora el horario, ya no pude volver más. Tampoco importa tanto, hubiese preferido unas clases de piano… Cansado, salí a correr un poco entre el orvallo, eran las 10:30 de la noche. En las piedras mojadas se reflejaba la luz de las farolas. Volví a casa, me duché (otra vez), preparé unos apuntes y ejercicios y me acosté a las dos de la madrugada. Hoy toca más…

Bizcocho de calabaza y zanahoria(…)

El domingo, hace más de una semana, salí a correr bajo la lluvia, como no. Me calé hasta los huesos, encerrado en el barro de una carretera cortada por las obras de un nuevo polígono. Malditos polígonos, sean regulares o irregulares. Como todos los domingos, de vuelta paré a comprar el pan en el OpenC, una baguete y una chapata. La barra que lleva aceitunas ya nos ha aburrido. Los dependientes que no me conocían me miraban un poco extrañados, viendo a un hombre empapado y algo embarrado entrando con prisas en el local. ¿Es que no hay vergüenza ni decoro hoy en día? ;-)

Por arte de magia, cuando iba a pagar ya estaba lo suficientemente seco como para acudir al rincón de los libros antes de ponerme a la cola. Sólo echarle un vistazo sin intención de comprar, un guarrón, eso, o cómo se llame al que se pone a leer libros y prensa sin comprar absolutamente nada. Yo no soy tan descarado, la prensa ni la toco. Ojeando un libro de cocina me sorprendió ver en el interior dos recetas que tenían una similitud exagerada con dos recetas que he publicado en el blog. Pensar que uno de los panaderos más prestigiosos del país y parte del extranjero había tenido una idea igual a la mía me causaba cierto orgullo pero, a la vez, cierto reparo por lo que podrían llegar a pensar. Por suerte, el libro había sido publicado en octubre y mi receta lo fue en septiembre. La única diferencia eran unos piñones que había puesto para decorar las espirales. Cuando por la tarde se lo enseñé a María se quedó muy sorprendida con los parecidos de las recetas. Coincidencias que demuestran que en cocina está casi todo hecho, publicado o no.

(…)

Este sábado seguía lloviendo. No es que me guste demasiado, pero pensamos que lo mejor (y lo único) que podíamos hacer para no mojarnos era ir a Área Central. Dimos unas vueltas y, como si siguiese con mi costumbre de ir un par de veces por semana al cine, le eché un vistazo a la cartelera. Me resultó curioso ver en la cartelera una bio-ficción de la celebérrima cocinera Julia Child con la cara de Meryl Streep. Habrá que verla antes de que salga en DVD… ¿será posible?

Bizcocho de calabaza y zanahoriaBizcocho de calabaza y zanahoria

  • 135 gr de harina de repostería.
  • 1 cucharilla de té de levadura química (Royal=impulsor)
  • ½ de cucharilla de té de bicarbonato sódico.
  • 2 pizcas de sal.
  • ½ de cucharilla de té de canela molida.
  • ¼ de cucharilla de té de jengibre en polvo.
  • 2 pizcas de clavo molido.
  • 1/8 de cucharilla de té de pimienta de Jamaica (opcional)
  • 105 gr. de azúcar.
  • 55 gr. de azúcar moreno.
  • 40 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 2 huevos no grandes (100 gr.)
  • 215 gr. de puré de calabaza.
  • 110 gr. de zanahoria rallada.

(1) Precalentamos el horno a 175º C y cubrimos un molde de 20×20 cm2 con papel de hornear para que no se pegue el bizcocho. Mezclamos la harina, la levadura, el gasificante (bicarbonato), la sal y las especias. Reservamos la mezcla.
En una olla o cuenco grande y con una cuchara de madera, batimos los azúcares con la mantequilla a temperatura ambiente hasta que quede totalmente incorporada, espumosa y sin grumos. Añadimos los huevos, batimos, y el puré junto con la zanahoria rallada. Batimos bien, hasta formar una masa aireada y sin grumos. Por último, añadimos la mezcla de harina, mezclando bien.

(2) Rellenamos el molde con la masa e introducimos el horno a 175º C durante unos 24-32 minutos, hasta que al pinchar con un palillo en el centro del bizcocho salga limpio. Dejamos enfriar antes de cortar. Podemos espolvorearla con un poco de azúcar glacé.
Aguanta muy bien varios días. A mí me gusta reservarlos en el frigorífico.

Link original:Bizcocho de calabaza y zanahoria

Pastel de calabaza y naranja

octubre 31, 2009 - 3:41 am Comentarios desactivados

Pastel de calabaza y naranjaSam Lawry

… en Todos los Santos
Samhain. “En estas fechas tan señaladas…” toca calabaza.
Estamos en época de calabaza, en la que nos dan calabazas por todos lados. Yo toda mi vida he estado en época de calabazas, aunque para que te den calabazas tendría que haber hecho, por lo menos, alguna insinuación y yo pocas o ninguna he hecho.

Pastel de calabaza y naranjaEstoy usando mucha calabaza últimamente, básicamente para los purés de Teo y para los postres. Mañana mismo (“mañana” es indeterminado) pondré otra receta diferente que (también) me ha encantado. Ésta es más un pastel de calabaza al estilo tradicional con algunos cambios: un poco de queso, leche evaporada+azúcar y aroma de naranja. Estoy seguro que gustará mucho a [email protected] a los que les guste el pastel tradicional que ya he publicado en el blog. Si no tenemos concentrado de naranja podemos sustituirlo por leche evaporada y añadir un poco de ralladura. Con el queso pasa más de lo mismo, puede usarse sólo el puré de calabaza si se desea, sustituyéndolo por puré. Aún así, el queso le da un cuerpo y textura que no tendría si sólo llevase calabaza.

En cuanto a la preparación del puré de calabaza, lo sigo prefiriendo hacer en el horno, pues desprende el exceso de agua con mayor facilidad que si se hace al vapor. Siempre lo aprieto con las manos o una cuchara y dejo escurrir en un colador toda la noche para que suelte el agua.

Pastel de calabaza y naranjaCuando el pastel se hornea durante más de 40 minutos no acostumbro a hacer un prehorneado de la base masa quebrada o dulce, simplemente aumento la temperatura del horno durante los primeros diez minutos para que se haga. Mediante esta técnica evitamos el trabajo añadido de precocer la masa antes de rellenarla. Esta vez, como la tarta debe cocerse a temperatura medio-baja para que se mantenga lisa y se haga por igual, he cocinado con antelación la base durante unos 15 minutos, así evitamos que la tarta pueda quebrarse con el cambio de temperatura. Todo es cuestión de gustos. Como estaba a otras cosas (T) me he despistado con el tiempo que he precocinado la base y me he pasado un poco.
Rica.

Pastel de calabaza y naranja
Brazil!
Sólo soñar despierto me aleja de esta asquerosa realidad, de la opresión de la burocracia del estado, de los recursos y denuncias, de la incompetencia, del estado policial en el que vivimos bajo la supuesta bandera de la democracia y la libertad de expresión, que no de pensamiento. Podemos expresarnos con libertad pero no podemos ejercer nuestros derechos con fluidez y coherencia. Nos ahogan entre papeles y recursos. Es inocente el que tiene un buen abogado, la verdad poco importa. Se ejerce el corporativismo, la falacia y el perjurio sin conciencia. Los cuerpos del estado no sirven al estado, se sirven de él y se aprovechan de los mal llamados “vacíos legales” y las resoluciones eternas. Ante sus mentiras poco podemos hacer, su palabra “vale por dos”, es lo que llaman: “presunción de veracidad”, que se devora a la de “presunción de inocencia” (Art. 24 de la Constitución Española). “Todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros..” (G. O.)

Pastel de calabaza y naranja
Es la lucha por la supervivencia la que hace milagros. Por qué vivir, luchar… por DIGNIDAD, para que la sangre de tu sangre pueda creer en la JUSTICIA, exista o no. Para poder CREER.

Sólo hay algo que asusta a la burocracia del Ministerio de Información (MI): la publicidad, el miedo al cuarto poder. Publiquen una noticia y sus quejas serán escuchadas, por lo demás todo es pura IMPOTENCIA.
El Ministerio de Información me ha informado que el país es democrático y nada corrupto, que no hay malversación de fondos ni apropiaciones indebidas. El abuso de autoridad no existe, es lo que llaman: “poner la cosas en su sitio”.

Ante tal deshumanización, la letra pequeña frente al sentido común, hay que estar un poco loco para poder sobrevivir cuerdo. El refugio de los cuerdos es el soñar, en Brasil, en algo a lo que agarrarse. A los estados les asusta Internet porque no tienen control sobre él, las opiniones fluyen sin control ni censura (por el momento) y hasta ahora siempre habían sido ellos los encargados de crear opinión con el control que ejercían sobre los medios de comunicación. Ahora somos nosotros los que publicamos las noticias y las generamos. Eso debe escocer…

Pastel de calabaza y naranja¿Quién vigila al vigilante? ¿Somos iguales? ¡A la mierda!
Ayer (lunes) fue uno de esos días (otro más) para olvidar. Verme sometido por la mentira, falsedad, incompetencia, INDEFENSIÓN y abuso de la autoridad, está dentro del control y sometimiento que el estado ejerce sobre nosotros. IMPOTENCIA.

Me dirigía al trabajo en coche como cualquier lunes. Subiendo por una vía de dos carriles en el sentido de mi marcha adelanté a un camión a unos 100 Km/h, instintivamente había mirado el cuentaquilómetros ante una visión lejana que se aproximaba. Todo normal, volví al carril derecho y seguí la marcha. Mientras lo hacía pude ver a lo lejos, en sentido contrario de la marcha, a una patrulla de Guardia de Tráfico. Todo (a)normal, nos cruzamos y seguí la marcha. Yo circulaba por el carril de la derecha y estaba separado de ellos por uno central. Un encuentro fugaz, una percepción equivalente a ver desde el arcén cómo un coche circula a casi 200 Km/h (100+100) por el carril opuesto.

Pastel de calabaza y naranjaUnos cuatro kilómetros después (4-5 minutos) llamé a María para que recordase a Myr qué comida tenía que darle a Teo y dónde estaba. Se me había olvidado indicárselo. En realidad, la llamé y me devolvió ella la llamada. Mientras todavía hablaba con María, ya casi entrando en la localidad en la que trabajo (exactamente 5 kilómetros después) veo por el retrovisor a una patrulla de Tráfico con las luces encendidas. Al llegar a la rotonda me indica que me aparte a la derecha y estacione, cuelgo el manos libres y le digo a María. “Tengo que colgar, no sé qué quiere la policía”.

Pastel de calabaza y naranjaSe me acerca un agente de Tráfico con gafas de sol y me dice: “deme su permiso de conducir”. Me bajo del coche, abro la puerta corredera, busco el bolso, levanto el primer cierre, la cremallera y se lo doy. Hace un tiempo que lo llevo en la bolsa de mano por si tengo que usar el coche de María. Nada más dárselo me insinúa: “No nos ha visto, ¿verdad?”. “Sí, nos hemos cruzado en la vía de doble carril”, dije. “Lo voy a denunciar por hablar con el móvil”. ALUCINÉ. Tengo manos libres y la única forma de llamar con el vehículo en marcha es a través de él.

- “¡Pero si tengo manos libres!, ¡pero si el móvil está en la bolsa de mano, en el asiento trasero!”. Impotente y abochornado.
- “No me tome el pelo, hablaba por el móvil cuando nos cruzamos. ¿Cree usted que íbamos a dar la vuelta por nada?”.
- “Me habría estado mesando los cabellos, o posando las gafas (sucias) porque me molestaban los reflejos del sol, rascándome la oreja o, lo más probable, apoyado en el apoyabrazos”.
- “Yo sé lo que he visto”.

Impotente, me dirigí al otro agente para preguntarle y que pudiese corroborar la VERDAD. “¿y usted? ¿Qué ha visto?”.
- “Yo no he visto nada, iba atento a la conducción”. Este agente permanecía sin casi pestañear, mirando al frente, sentado en el asiento del coche y como intentando no intervenir para no boicotear falsa percepción de su compañero. Prefiero pensar que había sido una “mala percepción”, una mentira sería un delito propio de tiempos (no tan pasados) que prefiero olvidar.
- “Mañana ustedes dicen que no llevaba el cinturón de seguridad y ¿cómo podría defenderme? Y si se les da por decir que llevo drogas…” Im-po-ten-te.

Ante tal bochorno busqué el móvil dentro del bolso lleno de cables, una caja de dvd, la cartera o mis (mini)libretas de anotaciones con recetas… les enseñé el móvil para que consultasen las llamadas. No quisieron mirarlas. Les dije: “Inspeccionen el coche, revisen las llamadas del móvil, hagan las comprobaciones oportunas”. Yo ya lloraba de impotencia, incapaz de soportar la actitud PREPOTENTE y CHULESCA del agente, cada vez menos receptivo a medida que le iba dando razones de peso y mi indignación iba en aumento. Incapaz de dar luz a lo obvio. Piensa el ladrón que todos somos de su condición o, mejor, cuando se trata a diario con infractores mentirosos se generaliza olvidándose de uno de los derechos establecidos en la Constitución Española: la presunción de inocencia.

- “Yo sé lo qué é visto, me llega con eso. ¿Me está llamando estúpido? No me da la gana de inspeccionar el vehículo ni me hace falta.”. Me dijo el agente, creo que ya desconfiando de su vista o no queriendo conseguir pruebas que lo inculpasen, perdón, no me inculpasen.
- “Eso lo está diciendo usted. Díganme mis derechos. ¡Qué puedo hacer!”. Ya no podía más, la impotencia me hacía caer las lágrimas.
Me entregó la denuncia, la guardé junto con el permiso de conducción dentro de la bolsa de mano y la dejé dónde estaba, un lugar inaccesible desde el asiento delantero del conductor. Encendí el coche y me dirigía al trabajo. En ese intervalo de tiempo volví a hablar con María, otra vez, a través del manos libres. Lloraba sin consuelo, mientras conducía con normalidad. Colgué el teléfono, aparqué el coche en la puerta del trabajo e intenté secar las lágrimas para que no se me notase demasiado.

No sirvió de nada que llevase manos libres totalmente operativo, en móvil en el bolso, que les solicitase investigasen mis llamadas, nada. ¿Qué presunto infractor seguiría hablando con el teléfono móvil después de ver una patrulla en la distancia? ¿Cómo podría haber estado hablando con María justo antes de la denuncia? ¿Y después? ¿Y mi indignación?
Ante las evidencias no vale nada, ni registro de llamadas, ni testigo (se trata de mi mujer),… Como les dije a los agentes, es un episodio propio de un ESTADO POLICIAL en dónde las fuerzas de seguridad tienen PODER ABSOLUTO para cumplir sus CAPRICHOS.

Después todavía falta la guinda del pastel. Todas las fuentes me adelantan que los recursos serán probablemente serán desestimados, que el agente no se retractará, que podría llegar a mentir si fuese necesario,… Pero no, soy débil y excesivamente sensible, que ese día salió a la luz con mayor facilidad por el cansancio. Pero pocos hechos me causan mayor INDIGNACIÓN que la INDEFENSIÓN y la OPRESIÓN. Lucharé mientras pueda, aún perdiendo dinero, porque lo más sencillo sería aceptar la multa pagando con la reducción, pero sería aceptar una culpabilidad que no tengo. Sería darle la razón al SISTEMA INJUSTO y corrupto. Llegaré hasta dónde pueda, porque el agente se base en una percepción, “le pareció haberme visto”, yo me baso en la CERTEZA y la VERDAD que no contradice a la suya, porque no es lo mismo “creer” o “parecer” que “SER”.

La Constitución dice que todos somos iguales, pero “hay unos más iguales que otros”.

Pastel de calabaza y naranjaIngredientes

Base de masa quebrada (o masa dulce)

  • 250 gr. de harina.
  • 150 gr. de mantequilla (del frigorífico).
  • 100 gr. de azúcar.
  • 1 huevo no grande
  • ½ vaina de vainilla o vainilla en polvo (opcional)

Relleno

  • 2 huevos medio-grandes.
  • 300 gr. de puré de calabaza.
  • 110 gr. de queso crema (puede sustituirse por puré de calabaza)
  • 130 gr. de azúcar.
  • 30 gr. de azúcar moreno.
  • 1 cucharilla de té de canela molida.
  • ½ cucharilla de té de sal.
  • ½ cucharilla de té de jengibre molido.
  • Una pizca de clavo molido.
  • Dos pizcas de pimienta de Jamaica (opcional).
  • 290 gr. de leche evaporada (o nata líquida).
  • 65 gr. de concentrado de naranja (si no se tiene sustitúyase por leche evaporada y un poco de ralladura de naranja)

(1) Preparamos la masa quebrada como normalmente. Mezclamos la harina con la mantequilla, el azúcar y la vainilla, trabajándola un poco hasta que tenga apariencia de pan rallado. Añadimos el huevo y mezclamos lo justo hasta formar una masa compacta. Envolvemos en película plástica de cocina e introducimos en el frigorífico hasta que se endurezca y sea fácil de trabajar.
Engrasamos y enharinamos un molde de 23 cm. (¿?) de diámetro. Retiramos la masa del frigorífico y la extendemos en medio de una bolsa de congelación abierta o algún tipo de papel antiadherente para que no se pegue al rodillo. No debe quedar demasiado gruesa para que se hornee con facilidad. La volvemos a introducir en el frigorífico para que gane consistencia mientras preparamos el relleno.

Nota: cuando una tarta va bastante tiempo al horno, como ésta, no es necesario hacer un prehorneado de la masa. Esta vez lo he hecho pero se me tostó un poco por los bordes. Si decidimos hacer un prehorneado lo haremos depositando papel vegetal y unos garbanzos a para que ejerzan presión sobre la tarta, y horneándola a unos 190º C durante unos 15 minutos, retirando en relleno de garbanzos durante los 5 últimos. Dejamos enfriar.
Como he dicho, el prehorneado no es necesario y llega con dejar la tarta a fuego más fuerte durante los primeros 10-15 minutos de horno.

(2) Relleno. Batimos los huevos con el puré y el queso. Por otro lado mezclamos los azúcares, las especias y la sal y se lo añadimos a la mezcla de huevo. Añadimos esta mezcla sobre la mezcla de huevos. Vertemos la leche evaporada (o nata si no tenemos), mezclamos bien y cubrimos la base, prehorneado o no.
Si hemos realizado un prehorneado de la base: introducimos la tarta en el horno precalentado a 165º C y dejamos cocer durante unos 40-45 min, aprox., hasta que haya cuajado. Al final del horneado podríamos comprobar el punto de cocción pinchando con un palillo.
Si no hemos realizado el prehorneado la introducimos en el horno precalentado a 200º C y pasados 10-15 minutos bajamos la temperatura hasta los 165º C. Retiramos la tarta pasados unos 40-50 minutos, aprox., dependiendo del tamaño.
Dejamos enfriar totalmente antes de introducir en el frigorífico. Yo la prefiero fría, incluso está mucho mejor pasados unos días (gana sabor).

Link original:Pastel de calabaza y naranja